El controvertido doble check azul

 

La nueva función de Whatsapp que permite conocer si el destinatario ha leído el mensaje pone en entredicho la privacidad del servicio

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

No hay duda de que las nuevas tecnologías han cambiado la forma en las que nos comunicamos y relacionamos con el resto del mundo, y los smartphones son una buena prueba de ello. Las numerosas aplicaciones que podemos descargar y utilizar hoy en día gracias a estos dispositivos con Internet ofrecen infinitas posibilidades, entre ellas, las de compartir archivos de video, imágenes y texto con nuestros amigos de forma ilimitada y sin coste alguno.

Una de las aplicaciones estrella de la era de los smartphone es Whatsapp. Con cerca de 600 millones de usuarios en todo el mundo, se ha convertido en uno de los canales más utilizados para comunicarse y eso que apenas tiene cinco años de vida. La aplicación apareció en el 2009 y supuso un boom de las comunicaciones a nivel mundial por sus muchas utilidades: permite hablar con cualquier persona desde cualquier parte del mundo, crear grupos en los que participan varios usuarios, compartir distintos tipos de archivo y usar emoticones para expresar toda clase de emociones y situaciones.

Aunque esta novedosa herramienta no deja de evolucionar. Whatsapp ponía en marcha la semana pasada un nuevo servicio, que consiste en un doble check azul para avisar de que el destinatario ha leído el mensaje. Un único check significa que el mensaje ha sido entregado al servidor y dos que el dispositivo del destinatario lo ha recibido. En los grupos pasa lo mismo. El doble check azul aparecerá cuando todos los participantes hayan leído el mensaje.

El uso de los check ya generó controversia en los inicios de Whasapp por lo que algunos consideraban una pérdida de privacidad del usuario. El mito creció en torno a esta, en apariencia, inocente función que integran otros servicios similares como Facebook o Messenger y que cuenta con casi tantos adeptos como detractores.

Una de las ventajas de esta función puede ser la de calmar la ansiedad de los usuarios. El mundo hiperconectado en el que vivimos hace que muchas personas estén constantemente pendientes de sus teléfonos móviles. Con esta nueva opción, cualquier persona conocerá de primera mano si su mensaje ha sido leído. Esto servirá, por ejemplo, para mantener el hilo de la conversación con otros usuarios.

Sin embargo, no son pocas las críticas que ha generado la nueva herramienta dentro de Whatsapp. Algunas personas consideran que esta puede generar un mayor control entre parejas de enamorados o de padres a hijos, y también que estemos más pendientes del móvil y se den comportamientos obsesivos al comprobar que el mensaje enviado ha sido leído y, para colmo, la otra persona no ha respondido.

Cuestión de privacidad

De esta forma, la privacidad queda en entredicho nuevamente en esta aplicación que forma parte de la nueva era de la comunicación y que ha estado además en la picota precisamente por su tratamiento de la seguridad. Los casos de famosas como Scarlett Johansson, Miley Cyrus o Vanessa Hudgens y sus fotos privadas filtradas a la prensa han puesto en el punto de mira a la aplicación de mensajería instantánea. Un informe presentado recientemente por la Electronic Frontier Foundation criticaba duramente a Whatsapp por la falta de sistemas de encriptación de sus mensajes, una puerta abierta para que los hackers accedan a los contenidos de las conversaciones.

¿Dónde van a parar los mensajes que se comparten por Whatsapp? ¿Son fáciles de hackear? ¿Puede un pirata informático acceder a esos archivos en cualquier momento? La respuesta de los expertos informáticos es que sí.

En Android, al instalar la aplicación de mensajería, se crea una carpeta en el sistema operativo y todos los contenidos compartidos por Whatsapp se descargan directamente en esta carpeta. Cualquier persona que tenga acceso al teléfono puede acceder a esa carpeta. En el caso de iPhone ocurre lo mismo. La llamada nube o icloud no deja de ser un trozo de disco compartido desde un servidor al que se puede acceder con un usuario y contraseña. Cualquiera que consiga ese usuario y contraseña, puede acceder y leer la avalancha de información que se transmite vía Whatsapp.

Aunque no hace falta ser un friki de los ordenadores para espiar Whatsapp ajenos. Existen programas y aplicaciones que permiten espiar chats, rastrear contenidos, grabar mensajes que contengan también fotos y videos e incluso utilizar GPS para saber el lugar en el que se están produciendo las conversaciones. Su precio ronda los 500 euros y, según sus fabricantes, lo emplean sobre todo aquellos que investigan una posible infidelidad o padres en busca de saber dónde están sus hijos en todo momento.


 

 

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