Excursión en el tiempo

 

Los estudiantes de 3º de la ESO pasean por la historia del libro en su visita a la biblioteca Idelfonso Manuel Gil de la Diputación de Zaragoza

3º de la ESO, IES María Moliner

Segundo ciclo de Secundaria nos íbamos de excursión, y Yari no estaba dispuesta a dejarse el bocata de mortadela de cangrejo, así que tuvimos que esperar a que se hiciera con su flauta. Nos esperaban en la Biblioteca Ildefonso Manuel Gil, donde nos iban a presentar la historia del libro y sus distintos soportes, desde la aparición de los primeros escritos en tablillas de arcilla en Mesopotamia, hasta el libro electrónico de nuestros días.

La propia Yarisa dice: "La biblioteca me encantó; era preciosa. Me recordaba muchísimo a la de Harry Potter. Había muchísimos libros enormes, antiguos, otros que no se rompían. Y debajo de la mesa, donde ponías los pies, había una estufa para los días de frío de la época. Ideal para leer calentita y cómoda".

Fatu añade: "A mí me fascinó el libro gótico, por sus letras y cómo lo decoraban. Fue muy interesante comprobar cómo antiguamente elaboraban tomos con pieles de animales".

Durante la visita nos insisten en la posibilidad fácil y gratuita de acceder a las bibliotecas públicas. Todo ello en un marco incomparable como es el viejo casino de Zaragoza. Estanterías repletas de viejos incunables (libros impresos en el siglo XV), entradas secretas, un viejo fantasma que, se dice, circula por el lugar...

Fotografías y compras solidarias

A continuación acudimos al Centro Cultural Joaquín Roncal de la CAI para ver una exposición fotográfica solidaria. Dice nuestro compañero Fernando que fue lo que más le gustó. La muestra presentaba un pueblo de Colombia en la que había niños jugando al fútbol y una oenegé, llamada El Golazo, organizando un equipo de fútbol para ellos y facilitándoles el sueño de los niños de llegar a ser futbolistas. Según Laura, "esta asociación ayuda a la infancia con una cosa muy simple: una pelota de fútbol solidaria".

Allí mismo terminamos por conocer la cafetería y almacén de Comercio Justo, donde Javier, el patrón, explicó a los chicos qué implicaciones tiene adquirir un producto con el sello de esa cadena de tiendas. "Había comida y más cosas de otros países, olía muy bien, y nos dieron galletas", resume otro compañero. "En conclusión, yo repetiría -dice Sara-, porque fue muy divertido".

 

 

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