Cuento de Navidad

 

Moisés Borja, FP Básica IES María MOliner

Era una noche fría y oscura. Tan sólo faltaban dos días para Navidad. Todo el pueblo estaba deseando que llegara, pero había un anciano que vivía en una montaña y la odiaba. Una mañana el viejo iba por la calle y comenzó a romper los adornos que encontraba a su paso. El alcalde, sorprendido, preguntó al anciano qué le pasaba. -¿Por qué no te gusta la Navidad? -No sólo no me gusta, sino que la odio, -contestó-. Y el alcalde, confuso, continuó: -¿Cuál es el motivo? Entonces, el anciano le dijo:
-Ven. Entra en mi casa. Te voy a contar lo que me ocurrió una noche antes de Navidad: mi mujer murió y me dejó un hijo precioso, Marcos. Entonces yo no podía hacerme cargo de él, porque trabajo mucho, y tuve que dejarlo en una casa. Pasaron unos meses y fui a buscarlo; pero no volví a verlo. -Mientras contaba esto, una gran lágrima caía de sus ojos azules-. Y ésa es la historia. Por eso odio la Navidad. Desde entonces no he vuelto a celebrar nada, ni mis cumpleaños. El alcalde, entonces, le dijo: -¿Cómo has dicho que se llamaba tu hijo? -Y con una enorme sonrisa añadió: -¿Y cuánto tiempo hace? -Veinte años-. Entonces el alcalde añadió: -Mira, anciano, tu hijo está trabajando para mí en preparar las cosas para Navidad-. El anciano pensaba que eso era imposible. -vamos a mi despacho y lo verás. ¡Marcos! -le llamó- y al instante entró el joven. El viejo se le abalanzó al cuello llorando, y el muchacho se preguntó quién sería ese hombre. Pero pronto escuchó de sus labios: -Eres mi hijo-, y después -oye; que tan sólo faltan unas horas para la Navidad...- Y juntos celebraron aquélla más felices que nunca lo habían hecho.
 

 

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