La Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País

 

Domingo Buesa Conde, comisario de la exposición Pasión por Aragón

En marzo de 1776 don Ramón de Pignatelli, canónigo, impulsor de importantes proyectos como el Canal Imperial y rector de la Universidad, pronuncia un discurso marcando los criterios que deberían guiar la creación de una sociedad que tuviera como objetivo conseguir el desarrollo de Aragón y la felicidad de las gentes que lo habitaban. La institución enseguida logra el apoyo de más de 200 personas que deciden incorporarse al proyecto y aportar una cuota para hacer frente al costo de las actividades que se ponen en marcha.

En ese grupo hay nobles junto a importantes clérigos, incluso algún arzobispo, que entienden deben comprometerse con una propuesta que beneficia a Aragón. Igualmente hay conocidos comerciantes, agricultores y artesanos, tampoco faltan funcionarios de la administración borbónica y, desde luego, se incorporan las gentes que trabajan en las ciencias y las artes. Este amplio grupo, al que se irán sumando muchos párrocos del territorio aragonés, boticarios y notarios, pondrá en marcha una institución que logrará generar unos años de ilusión y de desarrollo en muchos rincones de Aragón. Abrieron nuestras fronteras a las innovaciones técnicas que se estaban imponiendo en Europa y se volcaron en promover la educación de los aragoneses: a los más jóvenes enseñándoles a leer y escribir, a los jóvenes formándolos para establecerse como artesanos y a los profesionales ampliándoles sus conocimientos, abriendo la llave a una formación permanente como medio de mantener vivo el progreso.

Esta potente estructura, mantenida y pagada por los Amigos del País, como ellos se denominan, contribuyó decididamente a conseguir las reformas que promovían la monarquía de los Borbones y lo hizo adaptándose -a lo largo de sus casi tres siglos de vida- a lo que eran las necesidades del momento. Cuando se necesitaba saber dibujar para hacer máquinas o construir casas y puentes, fundaron la Real Academia de Bellas Artes de San Luis, en plena crisis económica fundaron en 1876 la Caja de Ahorros de Zaragoza, actual Fundación Ibercaja, para facilitar la compra de simiente y de animales de labor a los agricultores; cuando los mercados se abren fundaron la Feria de Muestras de Zaragoza en la II República, y cuando entramos en la Comunidad Europea fundan en la década de 1980 el Real Instituto de Estudios Europeos para ofrecer becas a nuestros jóvenes. Todas esas instituciones están activas y mantienen su importante papel de motor para Aragón, por la cual es conveniente explicar a todos los alumnos los logros que consigue un grupo de ciudadanos que deciden ponerse a trabajar por los demás desinteresadamente, desde el anonimato y al margen de toda intención partidista.

En Infantil sería bueno explicarles que hay personas que deciden ayudar, a cambio de nada, a los demás, y que ellos puedan explicarnos como creen que podrían ayudar a los que componen su familia. Si con ello potenciamos la dimensión social, en Primaria sería bueno que lo consolidemos proponiéndoles que recopilen datos de lo que es la Económica a través de la prensa del último año, incluso dándoles recortes de esas noticias. En Secundaria es conveniente que intenten ir desglosando las cosas en las que esta sociedad ha promovido el desarrollo de Aragón, comenzando por las obras de Pignatelli y concluyendo con la introducción de la patata. En Bachillerato se puede proponer que intenten hacer un cuadro de honor de los aragoneses ilustres que, en todas las ciencias, han formado parte de esta Real Sociedad y en qué han destacado.

 

 

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