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El grooming, sexting o el ciberacoso pueden prevenirse tomando precauciones como proteger nuestros datos y privacidad

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Seguro que muchos de vosotros habéis aprovechado las pasadas fiestas navideñas para pedir a Papa Noel o a los Reyes Magos un smartphone, un ordenador o una tablet con los que poder jugar, leer, chatear con amigos y manteneos al corriente de todo lo que se cuece en vuestro colegio o instituto. Internet se ha convertido en una herramienta cotidiana para muchas personas. Los adultos, por ejemplo, no se imaginaban hace algunos años lo que se puede hacer con este medio y han tenido que aprender a utilizarlo y adaptarse a las nuevas tecnologías. Para las nuevas generaciones, el uso de Internet ha sido muy distinto, ya que los niños y los adolescentes estáis creciendo con esta herramienta y os resulta más fácil adaptaros a ella. Poco a poco, os habéis convirtiendo en expertos y lo utilizáis diariamente.

No obstante, el inspector de Policía Tomás Tajada asegura que los jóvenes no son conscientes de los peligros que entraña el uso de las nuevas tecnologías. "Muchos desconocen las consecuencias personales y jurídicas de malas prácticas en el uso de dispositivos electrónicos y, sobre todo, de su experiencia en las redes sociales". Tajada dirige la Delegación de Participación Ciudadana de la Jefatura Superior de Policía en Aragón que, entre otras actividades, se dedica a impartir charlas en colegios e institutos para sensibilizar a los estudiantes sobre los peligros y amenazas a los que se exponen en Internet.

Según el agente, algunos de estos riesgos y formas de acoso son el grooming, una práctica a través de la cual un adulto se gana la confianza de un menor con un propósito sexual. El sexting o intercambio de fotografías o videos con contenido erótico entre los propios jóvenes con los que llegan a extorsionarse causando daños psicológicos importantes a quienes lo sufren. Y el conocido comociberbullyng o ciberacoso entre menores, que puede generar mucho daño en las víctimas y sus familias dado el alcance y anonimato que proporciona la red. En los últimos casos, los menores pueden ser tanto víctimas como autores de los ciberdelitos. "Insultar y amenazar, colocar fotografías malintencionadas o realizar comentarios denigrantes ocultos tras el anonimato, son las faltas más comunes que cometen los jóvenes", explica Tajada, que recuerda que está prohibido difundir imágenes de menores de 14 años sin consentimiento.

El mensaje fuerza que la Policía traslada en estos casos es que el anonimato no existe en Internet. "Cuando la Policía, mediante una denuncia, investiga estas actividades, siempre encuentra al responsable y el ordenador o dispositivo desde el que se ha enviado o se ha compartido esa información", advierte el inspector.

Consejos de seguridad

Tanto el grooming, como el sexting o el ciberacoso pueden evitarse si se toman una serie de precauciones. El agente explica que los menores no tenéis un conocimiento claro de lo que significa la privacidad. "Hablan mucho de sí mismos en las redes sociales, cuentan muchas cosas de sus vivencias o sus estados de ánimo. Muchas veces esta información, que puede no tener mucha importancia para ellos, puede ser observada por muchas otras personas y sujetos que son auténticos delincuentes". La recomendación para estos casos es bien sencilla: "Lo que no quieras que se sepa, no lo cuentes".

Además de los comentarios en el muro, hay que ser precabido con los datos personales que se facilitan en las redes sociales. "No es necesario que en tu perfil figure tu nombre y apellidos, número de teléfono y dirección. Estos datos no deben publicarse en las redes sociales porque cualquier delincuente puede agregarnos y empezar a utilizarlos con insultos y amenazas. A cambio, se puede utilizar un diminutivo o un nick, así evitamos que en una búsqueda libre o abierta nos puedan localizar. Las fotografías también son datos personales, por eso es mejor poner la imagen de nuestra mascota o un paisaje para evitar ser reconocibles".

Los contactos son una parte fundamental de las redes sociales. A muchos de ellos los conocemos personalmente, con algunos hemos coincidido en alguna ocasión, pero hay otros que no sabemos el aspecto que tienen. Según Tomás Tajada, "tenemos que conocer a todos nuestros contactos y saber que existen en la vida real, saber que detrás de una fotografía hay una persona de carne y hueso".

Otro delito muy habitual es el robo de cuentas y perfiles. Para evitarlo, "hay que utilizar contraseñas seguras y adecuadas que no sean fáciles y deducibles, como cadenas largas de letras y números". No utilizarlas facilita que las cuentas puedan ser saboteadas por compañeros y que alguien cuelgue algún comentario o foto en nuestro nombre.

 

 

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