¿Menos libertad por mayor seguridad?

 

Los atentados de París reabren el debate sobre c´pmo conbatir el terrorismo sin retroceder en derechos

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

¿Cómo conseguir mayor seguridad ciudadana sin retroceder en derechos y libertades? Esta es la duda que se plantean muchos países europeos tras los atentados terroristas de París. El fenómeno yihadista supone una nueva amenaza para las democracias occidentales. Se trata de un terrorismo que no se asienta sobre un territorio en concreto, con una organización difusa que recluta y propaga sus mensajes en las redes sociales y cuyos integrantes no llegan de tierras lejanas, sino que viven entre nosotros.

Los ministros de Interior de la UE discuten estos días qué cosas nuevas hacer para hacerle frente. Han recuperado la idea de un registro compartido de pasajeros, buscan fórmulas para controlar el uso de internet y se plantean incluso eliminar el espacio Schengen (la libre circulación de personas entre países europeos) volviendo a implantar controles en las fronteras. Todas estas medidas suponen una restricción de derechos ciudadanos que son la base de la democracia y plantean varias dudas. ¿Servirán para combatir el terrorismo islamista? ¿Su aplicación no acabará recortando la libertad de todos?

El experto en seguridad internacional y colaborador del Seminario de Investigación para la Paz, Javier Jiménez Olmos, recomienda ser "cautos" a la hora de plantear medidas de seguridad que van en contra de libertades individuales, ya que "el coste para los derechos tiene que ir equiparado con la eficacia". "¿De qué sirve controlar la entrada y salida de pasajeros de Europa si quien comete un atentado es un ciudadano europeo? No solo hay que abordar las consecuencias, sino ir a la raíz del problema", afirma.

La vía tradicional para combatir el terrorismo ha sido la llamada "guerra contra el terror", como sucedió tras los atentados a las torres gemelas de Nueva York. Sin embargo, "de nada sirve respuestas militares desproporcionadas. Los fracasos militares en Afganistán e Irak en la lucha contra el terrorismo así lo demuestran. La invasión de esos dos países no ha hecho sino incrementar la actividad terrorista", explica el experto en paz y seguridad, que desestima la idea de que exista un "choque de civilizaciones" entre Occidente y el mundo musulmán. "La mayoría de los atentados terroristas se cometen contra musulmanes por parte de otros musulmanes. La inmensa mayoría de los musulmanes condenan los actos terroristas como contrarios a las enseñanzas del Corán", aclara el exmilitar. Otra alternativa para hacer frente al terrorismo, que resurge con fuerza estos días, rechaza restringir derechos en nombre de la seguridad y se centra en analizar las causas del terrorismo para luchar contra él. Y es que se tiene la falsa creencia de que los atentados yihadistas solo ocurren en Occidente, cuando "los datos objetivos demuestran todo lo contrario".

Según el último informe de Global Terrorism Index, de los 17.300 atentados perpetrados en 2013, el 80% se produjeron en Iraq, Siria, Afganistán, Pakistán y Nigeria. Cuatro organizaciones fueron las responsables del 66% de los atentados: el Estado Islámico, Boko Haram, Al Qaeda y los talibanes. Por tanto, para el experto en paz y seguridad internacional, "la religión es un factor potenciador del terrorismo, porque apela a los sentimientos, pero las causas de este tipo de terrorismo son estructurales y políticas". En el caso del yihadismo hay que encontrarlas en los conflictos de Palestina o Siria, la inestabilidad en el Norte de África, el fracaso de los islamistas en la llamada Primavera árabe, y en otros factores como la pobreza, la desigualdad, el desempleo, la ausencia de democracia o la falta de integración en las sociedades occidentales por parte de algunos musulmanes que perciben exclusión, racismo y xenofobia.

"Este contexto favorece la radicalización, es decir, el intento de cambiar la situación. El recurso al pasado glorioso del Islam, a la interpretación más excluyente del Corán, conduce al fundamentalismo religioso. Y de ahí al extremismo violento que conduce a matar o morir en nombre del Islam", dice Jiménez, que insiste en fomentar la Cultura de Paz.

Más información: jjolmos.wordpress.com y www.seipaz.org

 

 

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