La muñeca de Violeta

 

Alba Tejero, 1º ESO IES Juan de Lanuza (Borja)

Violeta era una niña que, como todos los viernes, iba a casa de la mano de Isabel, su madre. Esa misma noche, soñando, se cayó de la cama y se encontró a una extraña muñeca, sin un ojo, pintada de un extraño líquido rojo. Su piel era blanca y gris, con una mueca que parecía una sonrisa, con el pelo pelirrojo y dos trenzas. Violeta la cogió y se la quedó, pero, como le daba un poco de miedo, la colocó en la estantería, apoyada sobre un libro, enfrente de su cama. Violeta, asustada, no sabía si llamar a su madre, pero, al final, le pudo el sueño y se durmió con la idea de que la muñeca parecía moverse y pestañear.

Al día siguiente, la muñeca no se encontraba donde la había dejado, sino sobre la cama y, a su lado, mirándola fijamente; esto la asustó, pero no dijo nada. Violeta bajó a desayunar con la muñeca, y su madre, extrañada, le preguntó de dónde había sacado esa muñeca. La niña mintió y le contestó que se la había encontrado en el parque la tarde anterior. Violeta se fue a su habitación con la muñeca y allí la estuvo mirando fijamente, parecía que la muñeca la desafiaba con la mirada y, por un segundo, Violeta creyó que había pestañeado. Después de un largo día, cuando volvió a casa la extraña muñeca estaba sobre su cama, la volvió a dejar en la estantería sobre ese libro que todavía no había terminado de leer y que un vagabundo le había dado en el parque. Trataba sobre un familia que se muda y, al final, descubren que la casa está encantada. Violeta nunca se había creído esas historias de casas encantadas, por eso no sospechaba nada de la muñeca, creía que era su madre la que le colocaba a su lado, en la cama, todas las mañanas, también creía que las veces que su hermano se quedaba encerrado en el salón eran una casualidad, pensaba que cada vez que sucedía algo extraño era una coincidencia. Sin embargo, un día, mientras dormía, se despertó y se encontró como siempre a la muñeca a su lado, pero esta vez con una nota que decía: "!Qué inocente eres!". Violeta pensó que tan solo se trataba de una broma de su hermano, pero él no sabía escribir muy bien; como estaba cansada, se volvió a dormir para descansar porque era domingo y al día siguiente había colegio. El lunes, cuando estaba en el recreo, fue a coger el almuerzo y sobre la bolsa del bocadillo se encontró una tira de color naranja, no sabía quién se la había puesto ni para qué, así que la tiró.

Cuando terminó las clases, salió de la escuela, allí estaba su madre esperándola como siempre y... ¡también llevaba pegada a la espalda la misma tira que la de su almuerzo! Ya estaba empezando a sospechar sobre la muñeca terrorífica porque desde que se la encontró debajo de su cama pasaban cosas raras. Violeta intentó salir de su habitación pero la muñeca no dejaba de mirarla, parecía que con la mirada le dijera que no se fuera, que jugara con ella, ahora empezaba a estar asustada, así que intentó salir de su habitación, pero la puerta no se abría, no había nadie en su casa porque su madre se había llevado a su hermano al entrenamiento de fútbol que duraba más de una hora, entonces probó a salir por la ventana, pero tampoco se podía abrir; Violeta se puso a gritar y a llorar, pero nadie podía ayudarla, la muñeca parecía que se movía constantemente y que se acercaba, Violeta permanecía encogida en un rincón, la muñeca no paraba de mirar al libro sobre el que la dejaba Violeta. Ella, asustada, empezó a tener temblores, de repente escuchó que alguien abría la puerta, era su madre, gritó con todas sus fuerzas y su madre corriendo la sacó de ahí. Violeta y su madre recorrieron toda la casa intentando salir. Cuando llegaron al baño donde se oían extraños ruidos, se encontraron a la muñeca en la ducha bañándose en esos papelitos naranjas tan sospechosos, madre e hija salieron de allí corriendo pero toda la casa estaba cerrada, la niña cogió ese libro en el que siempre se sentaba la muñeca y se encontró en el libro páginas marcadas con esas cintas naranjas, las páginas que estaban marcadas eran escenas donde la familia estaba tranquila y feliz, esa parte estaba marcada con una cinta naranja y un tic, luego había otra que estaba marcada con la información de que había que encerrar a la familia con otra cinta y otro tic, y una última cinta en la que no había marcado un tic y en la página ponía que la casa iba a ser quemada, en ese momento la madre, Violeta y su hermano consiguieron abrir la puerta, corriendo se fueron al garaje y, cuando cogían el coche y se iban, Violeta miró hacia atrás y vio estallar toda la casa. Cuando llegaron los bomberos se encontraron toda la casa en cenizas y a la muñeca intacta sentada sobre el libro.

 

 

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