Carta de amor

 

Blanca Pérez Ibarz, 4º ESO Colegio Alemán

Parece que fuera ayer cuando te vi por primera vez, bueno más bien, cuando me viste tú por primera vez. Me acuerdo como si fuera hoy; yo estaba ahí, distraída, bailando con mis amigas, y teme acercaste por detrás, me cogiste de la cintura y empezaste a bailar conmigo. No sé muy bien por qué no me quité, quizá gracias a eso llegamos a ser lo que fuimos, no sé, supongo que eso que dicen de que todo pasa por algo es verdad. El caso es que me giré y te vi a ti, me acuerdo que me sonreíste y me dijiste tu nombre.

Al principio no quería hacerte caso y no lo hice hasta después de varias semanas. Puede que ahora todo esté mal, que para ti no sea ya más que ese simple rollo de unos meses que se quedó en unas cuantas tardes paseando y esas cosas a las que no darás importancia, pero para mí seguirá siendo importante. Deberías darme igual pero no puedo, cada te quiero que me decías, cada vez que me cogías de la mano, cada abrazo, ojalá lo hubiera valorado más porque no sabes lo que daría por poder volver a tenerlos. Dicen que el tiempo lo cura todo pero ha pasado ya un año, y sigo aquí queriéndote más que el primer día. Te echo de menos, pero eso no es lo peor, supongo que lo peor es esa impotencia de saber que si se me presentara esa oportunidad de volver a vivir lo vivido, no lo haría por mi propio orgullo.

Cada vez que volvemos a hablar aunque sea una hora me alegro tanto, y eso no está bien. Que tu estado de ánimo mejore o empeore dependiendo de una persona no está bien, pero es que después de todo sólo debería decirte que ojalá no te hubiera conocido y esas cosas que se dicen por despecho, pero no, gracias. Te doy unas gracias como un templo por todo. Gracias por esas tardes sentados en ese banco, gracias por tener esa vergüenza, gracias por esa risa y esa mirada que me alegraba cualquier mal día, gracias por esa segunda oportunidad. La verdad es que me has sorprendido, no me imaginé que pudiera llegar a sentir tanto por una persona como tú, eras el prototipo de chico que pensé que nunca llegaría a llenarme de la manera en la que tú lo hiciste. Quizá no puedo decir que he estado enamorada, pero si esto no ha sido amor, no me quiero ni imaginar lo que será. Brindo por ti, por mí, por este increíble año a tu lado, por cada buen y mal momento. Se dice que en esta vida hay dos amores, uno con el que estás destinado a pasar el resto de tus días y otro, ese del pasado que no pudo ser, pero que recordarás siempre. Por ahora ese segundo amor lo has ocupado tú. Sabes lo difícil que me resulta que una persona me haga sentir de verdad, y tú lo has conseguido, pero lo has conseguido con creces. Siento cada discusión, siento que puedas llegar a encontrar a una persona que me reemplace, porque a mí se me hace tan difícil imaginar que nadie pueda reemplazarte.

Ojalá esto hubiera salido bien, ojalá hubiéramos podido callarles la boca a todos esos que decían que esto no tenía futuro. No sabes lo que me duele que no haya sido así, no sabes lo que me duele tener que saludarte con dos besos cuando antes lo hacía con uno y tener que fingir que te tengo superado, porque no es así, porque a medida que escribo esta carta de amor que solo leerán mis compañeros y que desearía que tú leyeras también me estoy convenciendo todavía más de que ese amor que no está destinado a ser, ese que recordarás siempre, eres tú, lo juro, hasta el último segundo de mi vida, mi niño.

Te quiero.

 

 

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