Querido amigo

 

Mireia Martínez Aznar, 4º ESO Colegio Alemán

Perdóname por el desdichado término con el que apenas puedo escribirte sin derramar un mar de lágrimas, pero es atroz el dolor de tu nombre escapando de entre mis labios. Perdóname por tensar mi mano en un intento de impedir dibujar millones de palabras que intentan explicar lo que apenas pude expresar con hechos. Y sobre todo, perdóname por no lograrlo.

Permíteme soñar contigo todas las noches, por muy dolorosa que sea la soledad en mi despertar. Permíteme anhelar el refugio de tus brazos en cada tormenta y extrañar la dulzura de tus besos, cual droga para mis labios. Permíteme evocar el amanecer de tu tierna mirada en el eclipse de tus ojos ávidos, y despertar mi corazón dormido para hacerlo tuyo eternamente.

Ignora la rectitud con que describo los sentimientos que tintan este papel y acércate a cumplir el deseo de nuestro juego de niños; nuestro juego de amarnos. Ignora todos los obstáculos que nos separan, y ven a reconstruir mi querido corazón de hielo, que se hace añicos al chocar contra la distancia.

Déjame impedir que el viento derrumbe el muro de nuestros recuerdos que tanto tardamos en construir. Déjame evitar que el olvido se apodere del vacío, que tu partida ya una vez dejó en mi corazón. Déjame tomar tu ausencia como el argumento pasajero de nuestra historia sin final escrito; y déjame creer en el futuro de lo que un día creamos con tan solo una mirada. Disculpa mi ingenuidad en esta carta, que intenta recordar aquello que perdimos. Disculpa todas esas sonrisas que hoy en trágicas noches en vela quedan. Disculpa el miedo en mis ojos infantiles, incapaces de negar cuanto mi alma guarda en soledad.

Bien sé que nuestro amor es imposible, y que todo un día ha de acabar. Mucho tardé en recoger cuantas palabras y valentía escribo, y ni el poder ni el querer del olvido existen en mi voluntad; mas es profunda la tristeza que oprime mi pecho, ahogando mi corazón en la insalvable trampa del amor.

Espero que comprendas que esta carta podría ser una despedida; un adiós cualquiera, que deja atrás una historia que contar, pero no lo es. Nunca lo será.

Por muchos días, meses, años que pasen, siempre habrá un recuerdo tuyo atrapado en un cachito de mi corazón.

No lo olvides; te quiero.

Hasta siempre.

Una amiga.

 

 

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