Cerebritos tecnológicos

 

Cada vez más jóvenes aprenden programación y desarrollan sus propias aplicaciones para resolver los problemas de la vida cotidiana

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Cada vez son más los adolescentes que aprenden programación y crean sus propias aplicaciones para resolver problemas de su vida cotidiana como hacer los deberes. Y es que ser emprendedor no tiene edad y las nuevas tecnologías ofrecen un mundo de posibilidades para ser creativo e inventar herramientas que pueden convertirse en un negocio.

Nunca es fácil pero existen ejemplos como el de Guillermo Palacín, alumno de 2° de Bachillerato del Colegio Santa María del Pilar (Marianistas), que con sólo 17 años ha creado Maths, una aplicación de matemáticas que ya utilizan otros alumnos de Bachillerato. "Se trata de una aplicación para dispositivos Android que resuelve operaciones que se dan en Bachillerato, que son determinantes, matrices y ecuaciones", explica su joven creador, que ya prepara la versión para Apple y tiene en mente ampliar sus funciones para llegar también a estudiantes de Secundaria.

Todo empezó el pasado verano cuando Guillermo decidió aprender programación. "Al principio de curso hice un examen, precisamente de matrices, que me salió mal, y decidí probar a sacar una aplicación", explica. Su funcionamiento es diferente al de una calculadora. "En Maths pones los tres números de la ecuación, le das a OK y tienes los resultados", explica Guillermo. Aunque no se trata de sustituir los conocimientos que un estudiante tiene que tener, "más que nada es para agilizar los deberes y no tener que estar haciendo operaciones tan mecánicas".

El joven confiesa que el proceso de creación fue más difícil de lo que esperaba: "Aprender programación es como aprender un nuevo idioma. Tienes que aprender una sintaxis y un nuevo vocabulario". Sin embargo, con ganas y constancia, en unos seis meses logró sacar adelante su idea.

Una vez creada, lo siguiente fue subirla Google Play, la tienda de aplicaciones de Android. "Google proporciona a los desarrolladores una serie de herramientas en la que crear sus aplicaciones. Una vez hecha la aplicación, adquieres la licencia de desarrollador que cuesta unos 20 euros para subirla a la tienda. Si no tiene errores y todo funciona correctamente, en unas 24 ó 48 horas ya la tienes en la tienda y puedes empezar a compartirla en las redes sociales".

Guillermo no se esperaba lo que vino después. "Lo hice por probar, a ver qué tal salía", reconoce. Amigos, familiares, profesores y otros alumnos del centro compartieron su enlace en redes sociales y, a día de hoy, Maths ya acumula 500 descargas.

Un fenómeno en aumento

El de Guillermo no es el único ejemplo de cerebrito tecnológico que crea sus propias herramientas. Ivan García, socio fundador de Trinit (Asociación de Informáticos de Zaragoza) destaca la buena conexión que existe entre los más jóvenes y la informática. Muchas cosas han cambiado en los últimos años para que las nuevas generaciones hayan tomado las riendas del desarrollo digital. "Hoy puedes crear tu programa de la nada, ya sea aplicación o videojuego, desde tu propia casa, publicarlo en internet y obtener ingresos", explica el experto.

Además, programar es cada vez más fácil. Hace unos años eran necesarias muchas horas de estudio, trabajo y esfuerzo, además de dinero para acceder a la formación adecuada". En cambio, compara García, "hoy contamos con completos programas de programación, engines de desarrollo de apps y videojuegos, muchos de ellos gratuitos, tutoriales en Internet, Youtube...".

Según el informático, que una aplicación triunfe o no depende de su viralidad. "No tienes que programar la app más sofisticada ni diseñar un videojuego revolucionario, es más fructífera una idea sencilla que dé pie a que la gente la comparta en las redes sociales".

Trinit es la asociación de referencia para los informáticos zaragozanos. Sus socios crean desde navegadores GPS hasta aplicaciones para pasar el rato y, sobre todo, videojuegos.

Sus cifras rondan entre el medio millón y millón de descargas, "la franja en la que una aplicación es rentable". Para que os hagáis una idea, el videojuego Bowling Strike de Androyitas, con unas 500.000 descargas, obtiene unos beneficios de 1.000 euros al mes. Según García, una buena edad para iniciarse en la programación son "los 8 años".

Trinit imparte cursos y talleres a gente joven interesada en el mundo de las aplicaciones móviles y los videojuegos. Cada mes de julio pone en marcha una Escuela de Verano.

 

 

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