Vuelta a casa

 

Elena Álvarez, Colegio La Salle Montemolín

Más de dos años aquí metida. Menos mal, ya iba siendo hora de marcharse de la estación espacial y empezar a maravillarse con el Universo. Lo siento, no me he presentado: Soy Julia. Tengo 26 años y llevo casi tres de ellos en esta estación espacial. Mi sueño es salir del mundo, viajar lejos y juntarme con mis padres. No, no es ninguna metáfora. Mis padres no han muerto, es que son de Marte. Llamadme loca, pero es la verdad.

¿Cómo estoy segura? Me lo contó mi mejor amiga. La conozco desde los tres años, pero es como mi hermana. Es tan perfecta... Pálida como un copo de nieve, frágil, rubia y ojos de terciopelo verde. Me contó que mis padres se fueron a su planeta de origen y por eso me habían dejado sola. Doy gracias a Dios porque mis padres confiaron en ella para protegerme. Me recomendó meterme aquí, dijo que era lo mejor y aquí estoy. Han pasado algunos días ya. Es el momento. "Julia, debes hacerlo sin que se enteren los guardias. No son buena gente". Ideamos un plan y ya es el momento de llevarlo a cabo. Hemos llegado al lugar de salida y estoy un poco nerviosa. ¿Cómo será mi vida allí?

Espero que mis padres se alegren de volver a verme. Un humo completamente gris inunda mis retinas. Es imposible reconocer una figura. Bueno sí, la suya. Es ella. Me está indicando que lo haga. Julia, no vomites. Todo está bien. Tranquila. Inspira confianza y empieza a espirar tus miedos. Tranquila. Tranquila. Tranquila. La última palabra que dije.

Exacto. Lo hice. Mi mejor amiga me tendió una trampa. Mis padres no eran de Marte. ¡No! Son esqueletos bajo el suelo. ¿Estación espacial? ¡Ja! Era un maldito manicomio. Salté. Yo sola desde la azotea. Mi mejor amiga no estaba ahí. Vaya bobada. Nunca fue ella. Fui yo. Mi propia ilusión. Mi propia cabeza.

 

 

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