Toneladas de oro

 

Layre Álvarez, 3º ESO Colegio La Salle Montemolín

Allí estaban, perdidas en el mar, a la búsqueda y captura del ansiado tesoro. No se sabía si el cielo se reflejaba en el mar o era el mar el que se reflejaba en el cielo. El murmullo de las olas le contaba historias de aventuras a las macizas paredes del barco. Todo estaba listo y perfectamente planificado. Las dos robustas mujeres vestidas en neopreno esperaban las señas para adentrarse en las frías aguas del mar. ¡Ya! Con un rápido movimiento se zambulleron creando una espesa espuma blanca a su paso. Poco a poco se fueron adentrando hasta que era imposible verlas.

Abajo estaba todo en silencio. Tan tranquilo, tan apasionante y tan intrigante a la vez. Pompas de aire gigantes como una cabeza salían de sus bocas al respirar el aire de la bombona de oxígeno. Intentaban divisar algo. Sus gafas se convirtieron en radares para encontrar el objetivo tan deseado. Pero los minutos transcurrían lentamente en la oscuridad parcial del océano. Y nada. Absolutamente nada fuera de lo normal. Nada que pudiera captar si atención más de cinco segundos seguidos.

De repente pararon. Se detuvieron frente a una desmesurada mancha oscura. Iban acercándose poco a poco a lo que iba a ser un gran hallazgo. ¡Toneladas y toneladas de monedas de oro! Un tesoro descomunal. Su búsqueda había finalizado con un desenlace espléndido. Todo trabajo tiene su recompensa, ¡y la suya era increíblemente grande!


 

 

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