Devastación en Nepal

 

El alpinista aragones Carlos Pauner, gran conocedor del país, nos habla de la situación de Nepal y su población tras el seísmo

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

"Parece increíble. Hace tres días cancelé mi viaje a Nepal y ahora me encuentro con que la desolación ha llegado a esa tierra que tanto amo y que ha sido mi hogar durante mucho tiempo. Espero que la ayuda internacional llegué con efectividad lo más rápido posible y que consiga paliar el sufrimiento inmediato de un pueblo tan extraordinario como este". Con esta entrada en su página web, el montañero aragonés Carlos Pauner realizaba la semana pasada un llamamiento a la solidaridad con los supervivientes del terremoto de Nepal, el más grave registrado en el país desde hace 80 años, que ha podido sepultar entre los escombros más de 10.000 vidas.

Tras el shock inicial producido por el devastador seísmo de 7,9 grados en la escala Richter, el mundo entero se ha volcado para ofrecer su ayuda a un país que ya encabezaba la lista de los más pobres de Asia antes del seísmo.

Nepal es la segunda casa del alpinista Carlos Pauner. Allí ha vivido sus grandes aventuras en el Himalaya subiendo las montañas más altas del mundo. Hace dos años cerró el círculo alcanzando la cima del Everest. Desde entonces es uno de los privilegiados montañeros que ha alcanzado las 14 cimas más altas de la tierra. El montañero jacetano ha vivido con tristeza la tragedia de Nepal. "Es una tierra donde he pasado mucho tiempo en los últimos años y donde tengo muchos amigos", explica. Pauner tenía previsto hacer un trekking esta semana hasta el campamento base del Everest pero ha tenido la fortuna de librarse del terremoto, ya que en el último momento no se apuntaron personas suficientes.

A esperas de conocer el balance definitivo de muertos y heridos, aunque las autoridades hablan de 8 millones de damnificados, a Pauner no le extraña que se haya producido tal cantidad de víctimas dadas las condiciones de pobreza del país y a la confluencia de varios factores. "Lo primero y fundamental es que es una zona sísmica. El Himalaya está formado por el choque de las placas indoustraliana y euroasiática, que todavía siguen chocando, y el Himalaya crece cada año; es normal que se produzcan estos temblores. Esto unido al hecho de que es un país muy pobre, donde las construcciones son paupérrimas, hace que cuando se produce un movimiento se derrumben un montón de casas, que están "hechas de ladrillos, con materiales muy malos y sin buenas cimentaciones", explica el montañero. Katmandú es además una ciudad muy poblada, donde habitan cerca de dos millones de habitantes, lo que hace que la catástrofe hay adquirido una dimensión tremenda. "No están preparados para dar respuesta a una situación de estas características", subraya el jacetano.

"Un absoluto caos"

Pauner nunca ha tenido la desgracia de sufrir un terremoto en tierras nepalís, aunque es algo habitual y no es la primera vez que sucede. "Hace 80 años hubo un seísmo muy grande en la misma zona. Es una zona sísmica, como ocurre en muchos otros lugares donde se da el encuentro entre placas, como el oeste de Estados Unidos o Japón, donde tienen muchos más medios y las construcciones están pensadas para superarlos", señala.

Tras ponerse en contacto con conocidos y otros montañeros aragoneses en Nepal, Paunercalifica la situación actual del país de caos absoluto. "Se contabilizarán las víctimas y aumentarán muchísimo, porque ha habido muchos derrumbes y todavía no se ha podido empezar a mover las ruinas. La gente está en la calle, muchos edificios están dañados muchos niños se han quedado sin padres, no hay electricidad, el agua escasea y se han caído también las comunicaciones", indica.

Agua, comida, medicinas, ropa, luz... son innumerables las necesidades de la población superviviente, aunque el alpinista no duda de que el pueblo nepalí se repondrá. "Es un pueblo muy valiente, muy echado para adelante, que nunca se ancla en el pasado y mira hacia el futuro", dice. Lo más urgente en estos momentos es que las grandes organizaciones actúen para atender a los heridos y evitar epidemias y empiecen a reconstruir el país. "Las pequeñas asociaciones como mi fundación vamos a hacer todo el esfuerzo posible para seguir trabajando en Nepal como lo hemos hecho hasta ahora", cuenta Pauner.

Por el momento, se han habilitado diversas cuentas para colaborar en el envío de ayuda humanitaria. La Fundación Carlos Pauner tiene previsto realizar un acto en La Almunia, el próximo 6 de junio, con la intención de recaudar dinero para Nepal y más acciones que irá anunciando en su página web. Pasada la catástrofe, comienza una carrera contrarreloj contra la muerte, el hambre y las enfermedades.

Visita:
www.carlospauner.com
www.unicef.es/terremoto-nepal
www.msf.es/TerremotoNepal

 

 

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