Escribir como se vive. Libros ¿ventanas al pasado?

 

Leonor Sampériz Buil, 4º ESO IES Sierra de Guara (Huesca)

Cuando empiezas a escribir, hay varios consejos fundamentales que te dan. Lee muchísimo, ten mucha paciencia, relee lo que has escrito, pide opiniones a los que te rodean, lee muchísimo (es el mejor consejo que te pueden dar), y el más curioso de todos, escribe sobre lo que conoces. Y es totalmente cierto, cuando empiezas a escribir, debes escribir sobre lo que es cercano a ti. Sobre lo que conoces bien, que vives, que dominas. Ya tendrás tiempo para hablar sobre lo desconocido (informándote bien, por supuesto). La cuestión es que si ahora nos dicen esto, antes también seguirían la misma idea.

Cuando se pusieran a escribir, ¿de qué escribirían si no fuera de su propia realidad? Hablarían de las calles de su ciudad, de las vestimentas de las gentes, de las ideas, de los pensamientos... de todo aquello que estaban viviendo. Si en la época de determinado autor, llamémosle `X', todos se obsesionaban por el color rojo. Y había unos cuantos que criticaban esa postura, que decían que el color rojo era absolutamente superficial, que había que centrarse en todos los colores. X plasmaría en sus textos o bien lo maravilloso que era el color rojo y cómo se vivía adorándolo, o bien lo absurdo que era adorar al color rojos y la maravilla de poder disfrutar de todos los colores.

Escribimos sobre lo que conocemos, sentimos, vivimos. Tratamos temas cercanos, porque son de los que más extensamente y mejor podemos hablar. No solo hablo de sociedades, de situaciones... Hablo de sensaciones, de sentimientos y de ideas. Depende gentes que vivamos, cómo lo vivamos y cómo sea el mundo que nos rodee, nuestros escritos serán de una forma u otra. Y por ello, los libros pueden ser una ventana a una sociedad pasada.

 

 

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