Baltimore, ejemplo de desigualdad

 

Lo sucedido en la ciuda retrata décadas de diferencias sociales entre negros y blancos en Estados Unidos

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Desde hace unas semanas, Baltimore está en los periódicos y telediarios del mundo por la muerte de Freddie Gray, un afroamericano de 25 años que falleció en comisaría tras ser detenido por cruzar la mirada con un policía y llevar una navaja, y los disturbios violentos que sucedieron a su funeral.

El de Baltimore y otros casos recientes de afroamericanos abatidos por policías han reavivado las tensiones existentes en Estados Unidos entre la comunidad negra y los agentes uniformados.

Freddie Gray en Baltimore. Michael Brown en Ferguson. Eric Garner en Nueva York. Parece ya un mal crónico que afecta a la sociedad estadounidense y sus fuerzas policiales: agentes que actúan con brutalidad en contra de afroamericanos o personas de otras minorías, muchas veces sin causa aparente y con tal brutalidad que el individuo resulta muerto, aunque se encuentre desarmado.

Debido a estas situaciones, los conflictos raciales persisten en un país que puso fin hace medio siglo a la segregación legal de blancos y negros en el transporte público, establecimientos y centros educativos.

Cuestión de desigualdad Aunque lo sucedido en Baltimore deja patente un conflicto que va más allá del racismo.

Esta ciudad del estado de Maryland, a unos 330 kilómetros al sur de Nueva York, y muchos de sus suburbios son un claro ejemplo de desigualdad social. En Sandtown, el barrio en el que vivía Gray, únicamente el 42% de la población tiene trabajo, el 33% de las viviendas están abandonadas y solo el 4,5% del vecindario tiene un título universitario.

Estas cifras revelan una situación de pobreza, desesperanza y abandono de gran magnitud, factores que son el mejor caldo de cultivo de muchos problemas sociales como la violencia y la delincuencia y, también de una actitud más agresiva y con muchos prejuicios por parte de la policía.

A nadie se le escapa que en algunos barrios de Baltimore abundan las pandillas que se dedican al tráfico de drogas, tal y como quedó retratado en la serie The Wire que transcurría en la ciudad americana. Pero eso no justifica que no sean respetados los derechos civiles y libertades básicas El propio Barack Obama reconoció que, si bien el vandalismo es injustificado y es una forma de crimen como otra cualquiera, también hay «algunos policías que no estás haciendo lo correcto». O lo que es lo mismo, nadie duda de que la ley debe prevalecer, pero en esa máxima están incluidos los derechos civiles y las libertades básicas que no fueron respetadas en Baltimore, Ferguson y Nueva York y en otras ciudades estadounidenses.

Movilización social No es de extrañar que estos hechos despierten la ira y la indignación de los vecinos, más cuando la justicia -no es contundente y los policías responsables se van de rositas. La imputación de los agentes que trasladaron a Gray por un delito de homicidio es un hecho insólito en Estados Unidos y ha sido una de las claves para el cese de la violencia en las calles de Baltimore.

Aunque ha habido muchos oportunistas que han aprovechado para hacer de las suyas, como destrozar vehículos o saquear comercios, lo cierto es que la injusticia, el acoso policial y la pobreza que agobia a los suburbios de la ciudad han sido factor ineludible.

Y es que el 25% de la población de Baltimore vive por debajo del umbral de la pobreza y y es mucho más probable acabar detenido e ir a la cárcel que acabar los estudios de Secundaria (solo lo logra el 40%). Hasta la diferencia de esperanza de vida entre un barrio rico y otro pobre de la ciudad es de 20 años. Y otros indicadores de desarrollo social y humano están por los suelos.

Para muchos, las protestas por la muerte de Freddie Gray han sido solo el detonante de una movilización civil mayor, la denominada Primavera negra en alusión a las manifestaciones en los países árabes en contra de las dictaduras y a favor de los derechos y libertades.

Entre otras cosas, los manifestantes pedían el cese del acoso policial contra la comunidad afroamericana, un mayor esfuerzo de las autoridades y la justicia para que los casos de abusos policial no quedaran impunes y una apuesta clara para que las oportunidades de desarrollo social de las comunidades más desfavorecidas.

El propio Obama ha reconocido que las tensiones entre policías y minorías son una «crisis de lento desenvolvimiento que ha estado sucediendo por mucho tiempo.

 

 

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