Límite a una adicción

 

Silvia Zorzano y Adrián Luzón, 2° de Bachillerato Fundación Educativa San Valero

Televisión, móviles, tabletas, ordenadores, consolas, máquinas tragaperras y diferentes juegos que crean adicción suponen uno de los grandes problemas a los que los jóvenes de hoy en día nos enfrentamos. ¿Cómo resistirnos a ocupar una tarde utilizando alguno de estos aparatos? Para algunos simplemente es sinónimo de pasar un buen rato, entretenernos en el tiempo libre o reírnos un tiempo con los amigos, pero para otros se está convirtiendo en una adicción real.

Que difícil resulta hoy en día ir por la calle y encontrar a algún joven con las manos vacías. Nos hemos acostumbrado a ir con un móvil en la mano, ya sea para comunicarnos con alguien o escuchar música, entre otras cosas. Obviamente, el teléfono móvil nos abre un nuevo mundo, pero también nos aleja de la vida real, la que de verdad importa, que al fin y al cabo está fuera de esa pequeña pantalla, se encuentra en las relaciones cara a cara, en lo que sucede a nuestro alrededor.

Pero no sólo es el teléfono móvil lo que nos mantiene absortos.

La televisión, el ordenador o las consolas son elementos de la «nueva era» que nos incitan a permanecer junto a ellos, pero solo nos proveen de una realidad ficticia que nos impide disfrutar del mundo exterior. En vez de salir con los amigos a tomar algo y charlar, echar una partida a los videojuegos, en la que cada uno se aísla mirando a una pantalla, se ha convertido en algo habitual.

Entrando en el tema de las adicciones, encontramos las máquinas de juego, como por ejemplo las tragaperras o la ruleta, que generan una gran adicción, convirtiéndose en una enfermedad muy grave conocida como ludopatía. El afectado es incapaz de dejar de jugar y permanentemente se ve en la necesidad de echar dinero para ver si obtiene un premio. Nosotros, como jóvenes, nos damos cuenta de que esta afición por las máquinas se está extendiendo y es común ver a menores un sábado gastando el dinero en una de ellas. Máquinas, como por ejemplo la ruleta, que habitualmente suponen un fraude y que la mayoría de las veces tienen un resultado negativo. Pero la culpa no recae únicamente en la irresponsabilidad de los menores, sino que también es de aquellos que permiten la entrada de estos a los juegos. Como solución podría realizarse un control estricto y riguroso de la entrada de menores a los locales de juego o la medida obligatoria de introducir el DNI en una máquina antes de poder jugar. Es inevitable que los menores jueguen porque siempre habrá desaprensivos que lo permitan y quienes eviten los sistemas de seguridad, pero deberían tomarse medidas.

En definitiva, podemos emplear las TICs como una forma de divertimento y de distracción momentánea, pero siempre debemos tener presente que un elemento tecnológico o una máquina de juego no es la vida, la vida está marcada por pasar ratos con la familia, con amigos, con nosotros mismos, no es vivir frente a una pantalla sino todo lo contrario, es ver esa imagen de verdad, las personas que están a tu lado físicamente, las cosas que realmente existen, no debemos dejarnos llevar por algo que nos ofrece virtualidad sino encontrar aquello que nos hace disfrutar la realidad.

 

 

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