Regreso al pasado

 

Graciela Mur, 4º ESO IES Sierra de Guara

Una suave brisa de verano desordenó mi cabello castaño, poco me importaba pues me había adentrado en el mundo de mis recuerdos, ignorando inconscientemente el mundo que me rodeaba. Una noche como aquella, hacía unos cuatro o cinco años, había sido obligada a visitar el pueblo donde residía mi abuela. Accedí a regañadientes, no gustaba de pasar el verano en un lugar perdido en mitad de la nada, donde los bichos campaban a sus anchas como residentes comunes y lo peor de todo, privada de tecnología moderna. Cuanto me arrepiento de esos tristes pensamientos, fue el mejor verano que pasé en mucho tiempo y de ahí tengo varios y muy valiosos recuerdos de mi adorada abuela.

Lo que recuerdo con más cariño son las cálidas noches en que ella me relataba historias de su niñez cuidando hasta el mínimo detalle. Salíamos al floreado jardín tras fregar los platos de la cena. Ella se sentaba en un antiguo mecedor cuidando de no arrugar su característico vestido estampado con flores de una amplia gama de colores chillones. Yo sin embargo prefería tumbarme en la fresca hierba para contemplar el amplio universo mientras escuchaba su suave voz.

-Ah, recuerdo a mi vecino Paco, era muy amigo de mi hermano mayor y pasaban gran parte de la tarde juntos. Ellos eran los causantes de la mayor parte de las fechorías. Una vez junto con más chicos, se bañaron desnudos delante de las mujeres del lavadero.
- Mientras lo contaba reía con nostalgia. -Mosén Millán, el cura del pueblo les echaba continuas reprimendas- rió de nuevo. Me relató cantidad de anécdotas divertidas sobre ellos y los niños de aquel entonces. Luego volvió a hablar sobre Paco.

-Una vez Paco, antes de hacerse gran amigo de mi hermano, acompañó a Mosén a dar la extremaunción a un hombre moribundo que vivía sus últimos momentos de vida en una cueva con su mujer. Esa experiencia dejó tan marcado a Paco que la tuvo presente hasta el final de sus días. Durante un tiempo no paraba de nombrarlo aunque los adultos trataban de callarle. La Jerónima, una de las mujeres más cotillas que he conocido, dio su exagerada versión de los hechos en el carasol donde se reunían las mujeres para contar experiencias y pasar el rato. -Paró de hablar para tomar un descanso e hidratarse antes de continuar con su relato.

-Conforme Paco fue creciendo se alejó de Mosén y se acercó más a los de su edad. Fue en aquella época cuando se hizo cercano a mi hermano y sucedieron muchas de las anécdotas que te he contado anteriormente.- Siguió relatando hasta que a las dos se nos apoderó el sueño y tuvimos que posponer la charla para la noche siguiente.

Cuando cayó la noche proseguimos con la charla y me habló tanto de la boda de Paco el del Molino, que así le llamaban ya por ese entonces, como la de su hermano, que fue un año antes. Tras el viaje de novios del primero, se convocaron elecciones, las cuales ganaron los republicanos. Como tuvieron que repetir las elecciones Paco se presentó como candidato y fue elegido concejal.

-Don Valeriano y Don Gumersindo, dos de los ricos del pueblo, se marcharon a la capital. Un día la guardia civil se vio obligada a abandonar temporalmente el pueblo para acudir a unas prácticas. Fue entonces cuando unos jóvenes de buen ver pero despiadados, invadieron la aldea matando a inocentes, entre ellos el zapatero, Paco el del molino y varias mujeres del carasol. -Me quedé sorprendida, mi abuela tuvo que pasar mucho miedo cuando eso pasó. Aunque quería preguntarle decidí no interrumpirla y que siguiera hablando.- Mosén le dio la extremaunción a Paco, contaban que el pobre hombre se echó a llorar pensando en su mujer y aferrándose a la vida, aunque fue en vano, aquel día pereció.

La anciana se levantó recitando algunos versos que no logré entender, miraba al cielo estrellado con una mirada repleta de melancolía para luego sonreírme dulcemente. -Vamos, se prepara una tormenta y ya empieza a refrescar.-Me levanté y le sonreí de vuelta.

Y allí me encontraba yo años más tarde, tumbada en el césped de aquel bello jardín contemplando las majestuosas estrellas, recordando esa maravillosa historia que contó mi abuela.

 

 

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