Mentiras

 

Celia Morcillo, 4º ESO Fundación Educativa San Valero

Mentiras, qué palabra tan simple y complicada a la vez. Es fácil decir una y engañar es algo casi tan natural como respirar. Las personas somos capaces de hacer daño con ellas a aquellos que más queremos, no solemos hacerlo queriendo, sino para intentar no hacerles sufrir, aunque al final todo acaba de la misma manera.

Las mentiras no sólo se usan para engañar a otra persona, también se emplean para encubrir algo que no nos gusta ante nuestros ojos. Los seres humanos somos capaces de mentirnos a nosotros mismos para no afrontar la realidad, para evitar hacer frente a aquello que tanto daño nos hace y no nos permite ser felices. Creemos que por engañarnos el problema está resuelto, pero no es así. Por muchos que encubramos algo, por simple que sea, seguirá existiendo, y con el tiempo se hará más grande, tanto que ni nosotros mismos seremos capaces de hacerlo invisible.

Aquello que consideramos un problema que debemos hacer desaparecer, no siempre lo es. En ocasiones es un simple defecto o ni siquiera eso, a veces sólo es una pequeña realidad que forma parte de nuestra vida y que no podemos evitar. Por ello debemos afrontarlo desde el principio, sin mentiras, diciéndonos a nosotros mismos la verdad. No hay nada más sincero que quererse a uno mismo con las virtudes y los defectos, e incluso con aquellas cosas del exterior que no nos favorecen.

Muchas de las mentiras que decimos habitualmente son para culpar a otra persona, aún sabiendo que no es así. En ese momento no nos paramos a pensar cómo puede sentirse esa persona, que sin haber hecho nada, es considerada culpable del problema.

Una de las formas más sencillas de eliminar esa realidad que no nos gusta es ésta, pero se vuelve peor cuando hacemos creer al resto de personas que no es así. Es es algo muy cruel, pero cierto. Los problemas no desaparecen por sí solos, es necesario indagar en ellos y sacar la base, lo que los produce. Tal vez de esta forma los hagamos desaparecer para siempre.

Las mentiras suelen ser compatibles con los problemas, ambas se complementan; la primera encubre a la segunda, pero no debería ser así. Es necesario reflexionar sobre las dos, ya que están muy unidas.

¿Qué sentido tiene mentir cuando podemos decir la verdad y ayudarnos a nosotros mismos?

 

 

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