El amor

 

Susana Carrasco Ramiro, La Salle Montemolín

Érase una vez un chico llamado David que era el típico Don Juan que enamoraba a las chicas y luego las dejaba, nunca se enamoraba de ninguna. Era rubio, de ojos muy abiertos color miel, muy moreno y alto. De carácter extrovertido, siempre conseguía lo que se proponía. Hasta que un día estaba entrenando en el parque y se cruzó con una chica que le llamo la atención.

Tenía una trenza rizada muy negra que iluminaba sus ojos verdes. Él, al verla, se quedó anodadado y fue seguro de sí mismo a por ella. Pero ella no le hizo caso, hasta que al final, para que le dejara en paz, le dio su número de teléfono para «quedar algún día«. Varios días él esperaba que Sandra, que así se llamaba, le telefoneara deseosa de salir con él igual que lo hacían todas; pero no le llamaba, así que tuvo que llamarle él. Después de mucho insistir, quedaron. Poco a poco el se enamoró y no podía oír su nombre sin sentir un escalofrío. Poco a poco comenzó a darse cuenta que las chicas no eran como pañuelos que usar y tirar. Con ella quería vivir para siempre y morir a su lado.


 

 

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