Crónica del amor perfecto

 

Gemma Buil, La Salle Montemolín (Zaragoza)

Mi cuerpo siente un inmeso vacío,
algo que mi alma necesita alcanzar,
pero corre como el agua del río
y solamente a mí me queda soñar.

Obsesionado con ello como un crío,
apenas mi mente puede descansar.
No tenerlo es pensamiento sombrío,
es un malestar ¡Qué fatal despertar!

Es hora ya de salir para verte
y librar este vacío de dolor,
consiguiendo así ser mucho más fuerte.

Algún día podré probar el sabor,
y conmigo yo podré acogerte,
a ti, tan esperado, perfecto amor.

 

 

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