El valor de la constancia

 

Rubén Borja Giménez. IES María Moliner de Zaragoza

Una persona de doble ánimo es la que hoy está feliz y mañana triste: es inconstante en todo lo que hace, por eso suele dejar la mayoría de cosas a medias. En esta vida tenemos que ser constantes; terminar lo que empecemos, aunque sea difícil. Verdaderamente, si crees en ti mismo tú puedes. Si es algo que nos cuesta poco, nos parecerá que no tiene valor. Sin embargo, a lo que nos cuesta esfuerzo y empeño le concederemos muchísima importancia.

Por ejemplo: yo empecé a asistir con mi primo a la autoescuela. Él es muy inconstante. Después de unos primeros meses dejó de ir a las clases teóricas para la obtención del carnet de conducir. Yo no dejé de acudir un día tras otro pero, al final, aprobé. Él, sin embargo, no tuvo la misma recompensa. Por eso hoy, si tienes ganas de rendirte por lo que quieres, repítete que tú vales mucho. Y recuerda: termina lo que empiezas y la vida te regalará lo que mereces.

 

 

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