El Pilar da para mucho

 

Los alumnos han escrito un pequeño diario de sus cavaciones y lo han contado de una forma no rutinaria, con intenciones literarias

IES Valdespartera

Antes de que llegaran las fiestas del Pilar, los chicos del ÍES Valdespartera nos habíamos enfrentado a unos cuantos exámenes (por mucho que algunos profesores llamaran a la prueba "ejercicio de repaso"), y teníamos la esperanza de que la tarea, durante estos días de jolgorio, no fuera excesiva.

En Lengua se nos encomendó realizar un pequeño diario de nuestras vacaciones... pero había que intentar contarlo de una forma que no fuera rutinaria -con "intenciones literarias", apostilló el profe-. La experiencia fue todo un reto, y más cuando los alumnos tuvimos que saltar a la palestra para defender nuestras memorias en público. Así, Irene Samper, de 2°, optó por escribir en verso: "A la comparsa de cabezudos / fuimos a buscar / mas tanto llovió / que los tuvieron que anular. Momento de al perro pasear. Momento, de una vuelta dar. Momento, del barrio visitar. Momento, de el pan ir a comprar..." (Habíamos empezado a trabajar las figuras literarias, y nuestra compañera se esmeró en colar hiperbatones y anáforas). Sara Olmos sacó su vena poética para pincelar así algunos momentos:" Desperté el sábado feliz / desperté con alegría / porque hoy empezaban, sabía / las fiestas del Pilar. Tirití, tirititrá. A casa de mis abuelos / fui a comer / y a las siete el pregón / fuimos a ver. Al volver a casa / fuimos en tranvía / de tanta gente que había, me pisaron / y dolía."

Por su parte, los alumnos de 4° supieron mezclar como pocos las vivencias entusiastas del que está superando la adolescencia y quiere entrar de lleno en la juventud libre, feliz, entregada a la reflexión o a la fiesta, como demuestran los textos de Carla Gómez: "Fue algo extraño; desde primera hora de la mañana tenía ganas de fiesta. Claro; era el primer día de Pilares y, después de 360 días esperando, era normal. Supongo que esto de esperar siempre algo -añorar el pasado o esperar el futuro es algo que hacemos todos los seres humanos, en vez de centrarnos en el presente y vivirlo al cien por cien; pero esto es otro tema-".

Camelia comienza así: "Me desperté temprano y muy alegre. ¿La razón? Iba a ir al concierto de Inna. Empecé la mañana con un buen desayuno; como dice la famosa Audrey Hepburn: toma diamantes para desayunar, y brillarás todo el día. En mi caso eran cereales, pero me aportaron energía suficiente como para brillar todo el día. A continuación, salí a correr media hora. Me suele relajar mucho, además de que la ruta que tomé era por el campo y pude observar el bello paisaje que la naturaleza regala..."

Otros se centran en las aglomeraciones: "Tras las cinco horas que nos costó llegar a la Virgen para la ofrenda, me fui a las ferias con unos amigos. En las atracciones también el gentío saturaba las colas, de forma similar a como me había pasado con la Pilarica, pues -aunque el tiempo de espera fuera menor- las ganas de montarse en las atracciones hacían la espera igualmente eterna. Una vez montada, el viaje era tan corto que te preguntabas si en verdad la espera merecía la pena; además del precio mucho más elevado que el del parque de atracciones" (Patricia García).

No todos fueron puntuales. Jorge Peribáñez cuenta: "Mi padre me acercó temprano al tranvía para ir a las vaquillas, y entonces vi a mis amigos con cara de enfadados y me dijeron que lo habíamos perdido. Fue entonces cuando vi ese destello de luz y escuché la campana de aquel trenecillo. Nos subimos y vimos a la gente feliz, cantando como si fuera Navidad". Algo que comparte Erika Adiego: "Toca el timbre del instituto. Son las 14.30 del viernes. Salir a la calle y poder respirar de verdad al fin. Ir corriendo a casa y estar exultante, como una niña en Navidad"

Finalmente, destacamos algunas meditaciones que rompen con los tópicos. Elena Pueyo piensa que "el miedo viene de nuestro cerebro, y mis historias también. ¿Es posible que mis historias se hayan mezclado con mi realidad y que mi cerebro asimile algunas como reales y otras como irreales? Esto me lleva a otra cosa: Estas fiestas planeaba ser antisocial; algo que la mayoría suele evitar. ¿Pueden estar relacionadas ambas ideas? ¿las máscaras de mis pesadillas tienen algo que ver con mi necesidad de ser antisocial?". Cheyenne Cuenca vierte reflexiones sobre las bromas que en casa pueden costar castigos, su costumbre de escribir un diario espiado por su hermana "antes que hablar de la ofrenda de flores, que es el tópico que a priori tenía pensado".

La experiencia nos ha servido para romper hielos y practicar la declamación. Una manera, en fin, de dar vida al pequeño literato que también hay en nosotros, incluso tras las historias más cotidianas.

 

 

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