La nueva educación

 

Actualmente surgen voces que proponen modelos educativos alternativos al tradicional. Uno de ellos es César Bona

Alicia Gracia (El Periódico del Estudiante)

"La educación ayuda a la persona a aprender a ser lo que es capaz de ser", dijo el poeta Hesíodo, pues ya en la Antigua Grecia se era consciente de la importancia que tenía la educación dentro del desarrollo de la sociedad. Y es que los niños, desde casi el inicio de su vida, comienzan a asistir a la escuela, a conocer a compañeros nuevos que más tarde ser convertirán en amigos, a jugar, a pintar, a dibujar y más tarde a escribir. Unas actividades que se convertirán en parte de la vida cotidiana de cada uno, que ayudarán a crecer intelectualmente, a conocer las cosas que gustan y las que no y a descubrir las capacidades propias. En todo este proceso existe una figura fundamental, la del profesor, que guiará el aprendizaje y, en muchos casos, dejará una huella imborrable en algunos de sus alumnos, pues ¿quién no recuerda ese profesor tan divertido de preescolar? ¿quién no se acuerda de ese maestro de inglés que te ponía tus canciones favoritas para enseñarte el idioma?

Actualmente están surgiendo distintas voces disidentes que proponen modelos educativos alternativos o diferentes a los tradicionales. Una de esas voces, que ha alcanzado mucha repercusión, es la del maestro aragonés de 43 años, natural de Ainzón, César Bona, que desde que se hiciese pública su nominación al Premio Global del Profesorado que lo sitúa entre los 50 mejores maestros de todo el mundo, uno de los galardones internacionales más importantes para los docentes y considerado como el Nobel de la Educación, se ha convertido en el centro de atención.

"La posición en la que nos encontramos los maestros y las maestras es privilegiada. En primer lugar porque entras a un lugar donde la imaginación y la curiosidad brotan, les ayudas a que brote, no les cortas las alas. Pero a la vez tenemos una gran responsabilidad que es el pensar que los niños y niñas que tenemos ahora mismo en las escuelas en pocos años van a ser los futuros presidentes de algunos gobiernos, el marido que sabrá respetar su mujer, la mujer que tendrá empatía hacia los demás", por ello, César Bona considera que "en las escuelas hace falta más empatía, más sensibilidad. La base de la pizza de la educación podría ser el respeto a uno mismo y a los compañeros, a los animales, al medio, a partir de eso se pueden construir otras cosas", añade.

Este maestro aragonés considera que la educación debe estar enfocada a los valores y las emociones, y restar importancia a la hegemonía de los libros de texto y los deberes excesivos, con el fin de motivar a sus alumnos y conseguir enseñar, de una forma divertida y amena, a través del juego y haciendo que "los niños se sientan protagonistas". Por ello, cada uno de sus alumnos ejerce un rol distinto dentro del aula, como por ejemplo, el jefe de reciclaje, el defensor de la lectura, la comisión periodística, el recogepersianas, el curioso, el abogado, el historiador, el apuntacitas, el encargado de la lista negra de los que hablaron demasiado o el cabecilla de los sublevados.

Pero su razonamiento no se queda ahí, considera un error "la típica frase" que afirma que "en la escuela solo se enseña y en casa se educa" porque, según su criterio, "la educación pasa por la implicación de todos: en los centros los padres y madres tienen que trabajar conjuntamente con los maestros, es necesario que sean un equipo". Del mismo modo, considera un error "construir Einsteins con 12 años" y pone el foco en la creatividad de los más pequeños y en que el aprendizaje en el aula sea recíproco.

Trabajar para mejorar el sistema César Bona lo tiene claro: "Si yo quiero hacer una casa, llamo a los arquitectos; si alguien quiere hacer una ley de educación, debería llamar a los maestros", señala, además de incidir en la necesidad de unir los "vacíos insalvables" que existen entre las distintas etapas de escolarización.

Y dicho y hecho, el Gobierno de Aragón lo ha fichado recientemente en el Departamento de Educación para dar un vuelco a la metodología educacional en los colegios aragoneses y ayudar a innovar dentro de las aulas de la comunidad autónoma hacia un modelo diferente, más centrado en las emociones, los valores, la imaginación y el respeto.

Sin embargo, todavía no se conocen los detalles del proyecto.

En esta nueva etapa, César Bona ha propuesto impulsar un Consejo de Innovación que pueda formar al profesorado reforzando las herramientas transversales, ya que él sigue convencido de que "existen muchos César Bona en la comunidad de Aragón" y con la colaboración de todos ellos cree que se puede plantear en el territorio otra forma de enseñanza más acorde con el desarrollo de valores y emociones que él ha trabajado en el aula hasta ahora.

 

 

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