La bruja de Wookey Hole

 

Mario Ariza, La Salle Montemolín

En la Edad Media, en una de las cuevas de la pequeña villa de Wookey Hole, vivía una anciana con su perro y varias cabras. Más bien se trataba de una ermitaña, pues la mujer odiaba la compañía del resto de habitantes del pueblo. Su carácter cerrado y su aspecto desaliñado y grotesco consiguieron que en el pueblo se la tomara como una auténtica bruja.

Durante un época concreta comenzaron a sucederse diversas desgracias. La gente al principio lloraba suplicando saber la razón por la que se les castigaba así. No obstante, al poco tiempo todo coincidieron en que la culpable de sus males debía ser la malvada bruja de Wookey Hole. Desesperados por la situación, las gentes del pueblo acudieron al abad de Glastonbury suplicándole ayuda. El abad mandó al padre Bernardo, un fraile experto en exorcismos. El padre no dudó en introducirse en la cueva, armado únicamente con una Biblia y una candela.

Al introducirse en la cueva, descubrió a la vieja removiendo rítmicamente un caldero. El padre se dispuso a hablar con ella, pero la vieja corrió al interior de la cueva soltando maldiciones por su boca. Ni esta actitud logró amedrantar al valiente fraile, que corrió tras ella pasando por un estrecho pasaje, conocido como Escalera del Infierno. En un momento dado, cuando ya tenía frente a frente a la anciana, el padre tomó agua de un pequeño riachuelo subterráneo, la bendijo y la lanzó contra la mujer. Acto seguido y para sorpresa del padre, la bruja se convirtió en piedra.

Hoy por hoy aún se puede observar la figura petrificada de la que dicen, sin duda, era la bruja que habitaba hace siglos estas cuevas.

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Rincón Literario

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón