Un millón de compromisos por el clima

 

El proyecto, coordinado por ECODES, demuestra que cada acción cuenta en la lucha contra el cambio climático

Alicia Gracia (El Periódico del Estudiante)

Tres son las palabras clave de la filosofía del proyecto Un millón por el clima, impulsado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de España y Ecología y Desarrollo (Ecodes): "acción, ya y todos", según explica Pablo Barrenechea, coordinador de la iniciativa.

El objetivo deUn millón por el clima es sumar las acciones de las empresas, de los ciudadanos, de los ayuntamientos, de las ONGs, de los comercios y de todas las entidades sociales del territorio español encaminadas a luchar contra el cambio climático. Todos estos compromisos –436.806 por ahora– serán presentados en la COP21 de París (Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático), que se celebrará en la capital francesa del 30 de noviembre al 11 de diciembre. Esta cumbre reunirá a representantes de 198 países en busca de alianzas claves que permitan llegar a un nuevo acuerdo climático internacional que sustituya al actual Protocolo de Kioto.

"Parece muchas veces que el cambio climático es un problema de los grandes contaminadores y de los ecologistas pero es una cuestión que nos compete a todos porque nos va a afectar a todos, así como a las generaciones del futuro", destaca Barrenechea. El cambio climático, en ocasiones, se asocia a consecuencias a muy largo plazo relacionadas con afecciones que repercuten a la biodiversidad. Sin embargo, según Pablo Barrenechea, este problema "ya está afectando a la ciudadanía con migraciones masivas, al aumento de la pobreza en países en vías de desarrollo, a la seguridad alimentaria, a la salud... ".

Por ello, el Tratado de Lucha contra el Cambio Climático de Naciones Unidas y el Protocolo de Kioto hablan de una clave a nivel internacional que es "la responsabilidad compartida y diferenciada". Esto significa que todos "tenemos una responsabilidad colectiva, y yo puedo hacer muchas acciones en el día a día que tengan como consecuencia el freno del cambio climático. Está en acciones tan sencillas como apagar el stand by de la televisión cuando me voy a dormir", explica Barrenechea. Y estas pequeñas decisiones personales "son tan válidas e importantes como la que pueda tomar una gran compañía", añade.

De este modo, el proyecto Un millón por el clima mantiene un punto de vista positivo y "pone en valor las acciones que ya estamos realizando y ayuda a asumir y entender que esas tienen una consecuencia directa en la lucha contra el cambio climático", señala el coordinador de la iniciativa. "Consiste en barrer nuestro trozo de acera porque muchas veces nos preocupa lo que hacen los demás", concluye Barrenechea.

En el proyecto son bienvenidos los compromisos de ciudadanos, empresas, asociaciones y también de centros educativos. "Todas las acciones suman" y, a través de www.unmillonporelclima.es, uno puede unirse a la lucha del cambio climático. Por ello, es importante que en los centros educativos no solo se "hable de la responsabilidad de las grandes empresas", sino que se fomente "la separación de residuos y el consumo de energía responsable", indica Barrenechea.

El riesgo climático

Según todas las previsiones, el aumento de las temperaturas a lo largo del siglo se situará en el mejor de los casos entre los 2,7 y los 3,1 grados. Si no se hace nada y todo sigue como ahora, entonces el ascenso más probable será de 4,9 grados de aquí al 2100, según las proyecciones o escenarios del IPCC, el grupo de expertos en cambio climático de Naciones Unidas. La comunidad internacional emplea la convención de los dos grados –un aumento de la temperatura de dos grados con respecto a los valores preindustriales– como el umbral simbólico que separa un calentamiento global asumible, el máximo permitido para evitar interferencias peligrosas en el clima, de lo que sería una catástrofe. Así, el aumento de dos grados de la temperatura del planeta en el 2050 es la frontera que no debe pasarse si no queremos asumir un riesgo extremo a grandes cambios.

En la Cumbre del Clima celebrada en Lima el año pasado, se acordó que todos los países debían actuar porque el cambio es una evidencia. Esto ha permitido llegar a la COP21 con optimismo, ya que es seguro el acuerdo internacional. Las tres claves son reducir las emisiones de gases a nivel global, descarbonizar la economía y estructurar el Fondo Verde para el Clima de Naciones Unidas.

 

 

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