¿Una realidad y un sueño?

 

Rebeka Val, IES Cabañas de La Almunia

No sabía que había sucedido. Si era verdad o un simple sueño, tenía la sensación real de lo que había pasado, poco a poco lo recuerdo.

Me desperté por la mañana, me vestí y tenía que ir a estudiar al instituto. A la entrada me choqué contra un joven muchacho, era alto, rubio y con unos ojos marrones tan intensos que me costó apartar la mirada, se quedó mirándome fijamente hasta que al final pude decir un simple "lo siento". Él me sonrió, su sonrisa era perfecta. Me dijo que no pasaba nada y me pregunto si estaba bien. Yo asentí con la cabeza y me volvió a sonreír. Se alejó de mi lado y sentí como el corazón se me salía del pecho.

El resto del día se me paso rápido y no podía parar de pensar en aquel chico, que por lo menos tendría 20 años y yo tan solo 16.

Sonó mi móvil y me dijeron que mi padre había tenido un accidente y que estaba en coma, no podía ir a verlo porque vivía muy lejos de mí, me puse a llorar y me salí fuera del instituto, me senté en un banco y no pare de llorar y de repente alguien me dice "¿estás bien?" Alcé la vista y vi a aquel chico de esta mañana, se sentó a mi lado y me dijo "Raquel, no llores". ¿Por qué sabía mi nombre? Le pregunte aún llorando y me contestó que lo sabía porque se había fijado e mí. Sonreí y él me cogió de la mano. "Yo me llamo Fran". Asentí y seguí llorando. Él me preguntó qué me pasaba y yo le conté lo de mi padre, me aseguró que despertaría del coma y que no llorara.

Ofreció acompañarme a casa, no lo conocía mucho, solo de vista del instituto pero parecía majo y accedí. Al llegar a la puerta de mi casa le di las gracias y me sonrió, me giré para abrir la puerta cuando de repente me agarró de la muñeca y tiró de mí, cuando me giré me quede a pocos centímetro de su cara. Cerré los ojos y sentí sus labios con los míos, estaban fríos y carnosos pero me daba igual, no me importaba.

Sentí su lengua rozando la mía, el corazón se me aceleró y no me lo podía creer, me separé de él y volvió a juntarme contra sí y me dio un beso, un pequeño beso pero lleno de sentimientos. Se separo y se despidió de mí deseando verme mañana. Me sonrió.

Nada más entrar a mi casa me acordé de lo de mi padre y me puse a llorar, no quería saber nada de nadie, me metí en la cama y me quede dormida en seguida. Me levante a las once de la noche. No sabía muy bien que había pasado. Cene algo y me volví a acostar, estaba ansiosa de lo que pasaría mañana y de cómo estaría mi padre que hasta la semana que viene no podría verlo. Antes de meterme en la cama de nuevo, sonó mi móvil tenía un mensaje de Fran que ponía "¿cómo estás? Soy Fran".

 

 

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