¿Religión en la educación?

 

El programa electoral del PSOE plantea sacar la asignatura de las aulas

Alicia Gracia (El Periódico del Estudiante)

España se define como un estado aconfesional. "Ninguna confesión tendrá carácter estatal", reza el artículo 16.3 de la Constitución. A pesar de ello, sí garantiza la libertad religiosa y de culto de los individuos y también asegura relaciones de cooperación entre los poderes públicos y todas las confesiones religiosas practicadas en el país.

Debido a estas líneas grises en relación a la posición de la legislación española respecto a la religión, han sido constantes los debates en torno al tema en diferentes colectivos de la sociedad. Uno de ellos se ha suscitado en torno al sistema educativo.

Pedro Sánchez, candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno de España, avivó el debate el pasado mes de octubre al declarar que la asignatura de Religión saldrá del currículo escolar si su partido consigue llegar al gobierno, por lo tanto, dejará de ser una asignatura evaluable y se convertirá en una asignatura voluntaria y extraescolar.

Desde la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de alumnos de la Escuela Pública de Aragón (Fapar), defienden que "la educación debe ser absolutamente laica porque las religiones forman parte de la privacidad de las personas". Por ello, proponen que dentro del sistema educativo español se elimine "cualquier tipo de religión" y se reserve, en el caso de los colegios con un claro ideario religioso, el tiempo no lectivo y extraescolar para esta actividad, que se convertiría en una opción completamente voluntaria para los alumnos.

La propuesta de eliminar la asignatura de Religión del currículo escolar ha causado malestar en algunos sectores de la comunidad educativa. De este modo, en la otra cara de la moneda se sitúa la Iglesia y las familias afines a la religión católica que piden libertad para los niños y niñas que quieran cursar esta asignatura en el colegio o en el instituto. Para Bernardino Lumbreras, Delegado Episcopal de Enseñanza de la Archidiócesis de Zaragoza, es una cuestión "de lógica y sentido común". Lumbreras cree que la religión debería constituir una asignatura "alternativa" a otra asignatura espejo y debería ser "evaluable", ya que los profesores de ella "no evalúan la fe, sino que los alumnos conocen la relación de la religión con la cultura, el arte y otros aspectos y aprenden, no consiste en vivir lo aprendido", declara el delegado episcopal en Zaragoza.

Además, añade que existen convenios con diferentes confesiones religiosas que garantizan que se impartan también la religión islámica, evangélica y judía en los colegios. Como argumento adicional en contra de la medida, Bernardino Lumbreras alude a que existen más de 300 profesores de religión católica que de eliminar su asignatura acabarían en el paro.

El Gobierno de Aragón, siguiendo la Lomce (Ley orgánica para la mejora de la calidad educativa, popularmente conocida como Ley Wert por el apellido del ministro de educación que la impulsó), la actual ley de educación española, plantea la asignatura de Religión y sus asignaturas alternativas –Valores Culturales y Sociales en Educación Primaria y Valores Éticos en Educación Secundaria– como evaluables y la nota cuenta para la media del curso y, por ejemplo, a la hora de solicitar becas. Además, son optativas desde Primaria, de manera que los alumnos pueden cursar las dos si así lo desean. En Primaria, la religión ocupa una hora y media del horario lectivo semanal y en Secundaria, una hora a la semana, dos rebajas del tiempo lectivo en favor del aumento de la asignatura de Inglés.

Esta medida forma parte del decálogo que propuso Podemos y que acordó con el PSOE de cara a la negociación de la investidura de Javier Lambán como presidente de Aragón. Para la formación violeta, la Religión es una asignatura "optativa y está basada en creencias y dogmas", por ello consideran que "no es lógico que tenga esa hora y media semanal, superior a Música y Plástica e igual que el horario de Ciencias Sociales en primero, segundo y tercero de Primaria".

Pero las discrepancias no solo se producen en la cantidad de horas o en la eliminación de la asignatura, también se da en el contenido. Una de ellas, es que la Lomce contempla que la determinación del currículo y los estándares que permiten la comprobación del logro de los objetivos y adquisición de las competencias correspondientes a la asignatura por parte del alumno es competencia de la autoridad religiosa. Por ello, surgen voces contrarias a la asignatura de Religión debido a la supuesta "adoctrinación", un hecho que desmiente la institución eclesiástica. "La presencia de la religión en la educación está avalada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por la Constitución Española, por la Declaración sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación fundadas en la religión o las convicciones firmada por Naciones Unidas en 1981 y en el Acuerdo entre el Estado español y la Santa Sede sobre Enseñanza y Asuntos Culturales", expresa Bernardino Lumbreras.

Un estudio publicado en 2008 por el Consejo Escolar del Estado sobre la enseñanza de la religión en los colegios e institutos públicos constataba el descenso de los alumnos que elegían la asignatura de religión. Los datos referidos al curso 2006-2007 mostraban que en la ESO y en Bachillerato el 44,7% y 36,8%, respectivamente, elegían Religión. En cambio en los centros privados la opción religiosa era mayoritaria, el 84,6% en ESO y el 86,4% en Bachillerato.

Los datos de la Conferencia Episcopal Española también reflejan ese descenso. Mientras que en el curso 1996-1997 el 75% de los alumnos de la enseñanza pública estudiaba Religión, en el curso 2012-2013 había descendido al 56,5%.

 

 

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