¿Más seguridad?

 

Los países de la Unión Europea extreman las medidas policiales tras los atentados de París del pasado 13 de noviembre

Alicia Gracia (El Periódico del Estudiante)

Europa todavía está consternada por lo ocurrido. Los atentados terroristas de París cometidos en la noche del pasado 13 de noviembre y el ataque perpetrado al día siguiente en su suburbio de Saint-Denis segaron la vida de 137 personas e hirieron otras 415. El ataque múltiple –un tiroteo en el restaurante Petit Cambodge, otro en el teatro Bataclan y un último en un restaurante cercano al Estadio de Francia– fue reivindicado por la organización yihadista Estado Islámico o más conocido como Daesh.

Dieciocho días después, Francia, y por extensión, Europa, no se ha recuperado de la tragedia. Poco antes de la medianoche del 13 de noviembre, el presidente francés François Hollande ya había anunciado por la cadena nacional el estado de emergencia y el cierre de todas las fronteras del país. Después de los ataques, Francia fue declarado en nivel de alterta máxima, una circunstancia que no ocurría desde la Segunda Guerra Mundial.

Poco después de los atentados, el primer ministro de Bélgica, Charles Michel, decidió reforzar la seguridad en su frontera con Francia, así como también en sus carreteras, aeropuertos y estaciones de tren. A partir de la investigación que probó que los sospechosos de haber perpetrado el atentado venían de Bélgica, la policía realizó varios registros en el barrio de Bruselas de Molenbeek. La semana pasada, la histeria y el miedo se apoderaron del país y durante casi siete días, los colegios, museos, transportes públicos y diferentes espacios de trabajo permanecieron cerrados, convirtiendo la capital belga en una ciudad fantasma. Por su parte, España decretó el nivel 4 sobre 5 en la escala que evalúa la amenaza antiterrorista.

El riesgo de otro ataque yihadista se extendió también al mundo del deporte. Días más tarde de los atentados de París se suspendió el partido amistoso de fútbol que iba a disputarse entre Bélgica y España y el partido entre el Barcelona y el Real Madrid se celebró en la capital española rodeado de un dispositivo de seguridad excepcional.

Las extremas medidas de seguridad tomadas por países como Francia y Bélgica fueron aplaudidas por sus ciudadanos en un principio, pero más tarde, surgieron voces críticas y afloró el debate sobre la relación entre seguridad y libertad. Según Javier Jiménez Olmos, doctor en Paz y Seguridad Internacional y miembro de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz de Zaragoza, "el dilema libertad versus seguridad ha existido siempre a lo largo de la historia. La seguridad produce sobre todo mucha incomodidad. Pero no tiene por qué traducirse en una falta de libertad necesariamente. La incomodidad de encontrar más colas al ir a un partido de fútbol o en un aeropuerto no está reñida con la libertad. Coartarían la libertad otro tipo de cosas como detener a las personas y hacer escuchas sin ninguna orden policial", señala.

Lo que está claro, es que el miedo y el dolor se han apoderado de parte de la población Europea que duda de la eficacia de la actuación policial. ¿Podría haberse evitado?, preguntan algunos. "Hacer valoraciones de esto a tan corto plazo es muy complicado. Los ataques terroristas de este tipo son muy difíciles de preveer", explica Jiménez. Además, en ocasiones, esta histeria colectiva de occidente provoca el efecto contrario en los círculo yihadistas. "El terrorismo vive del miedo y de la publicidad, entre otras cosas, que hacen los países democráticos a través de los medios de comunicación. Las sociedades occidentales lo que tienen que hacer, y es por lo que abogamos muchos, es racionalizar ese miedo y, de alguna manera, instar a los medios de comunicación a que asuman la responsabilidad de la cautela porque les estamos haciendo un favor a los terroristas", argumenta el doctor en Paz y Seguridad Internacional.

Los atentados suceden una vez pero ¿Cuántas veces lo vemos en la televisión? Ocurrió ya con el atentado de las Torres Gemelas de Nueva York y está sucediendo de nuevo. "Estamos continuamente machacando y eso se traduce en que la gente lógicamente sienta miedo", indica Jiménez. "Esa es su arma. El miedo provoca desestabilización de gobiernos y cuesta mucho dinero. Occidente está gastando mucho dinero en seguridad", agrega el doctor zaragozano.

A pesar de lo que algunos ciudadanos puedan pensar, este es un problema "muy complejo de resolver", motivado por múltiples causas y que se prolongará en el tiempo si no se actúa de manera consciente por parte de los gobiernos de los países democráticos. "La gente se piensa que con los ataques militares y los bombardeos es suficiente y esto solo produce efectos a corto plazo" pero no contribuye a idear una solución a largo plazo. Por ello, hay que echar la vista atrás para buscar las diversas causas que han jugado parte en el desarrollo del yihadismo.

 

 

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