Los poderes de un hada

 

Clara Carmona, 4º ESO IES Sierra de Guara

73 años atrás.

Silencio. Aparte del ruido de mis zapatos al tocar la hierba mojada no oigo nada más, y me encanta. Estoy pensando en las historias que mi abuela me contaba cuando era más pequeño, ya sabéis, hadas, elfos, bosques encantados... Realmente he tenido esas viejas leyendas rondando mi mente toda la vida. Algo cruje.
- Quién anda ahí? -Pregunto algo asustado.

Nadie contesta, debo de estar paranoico, seguro. Mi abuela decía que cada vez que una rama crujía cerca de ti en un bosque era que un hada te seguía. Al instante otro crujido, no pude resistirme y volví a preguntar.
-¿Estas ahí? Si estás ahí sal, no vengo a hacerte daño. Sé que sois reales, sé que estáis ahí, mi abuela me ha contado muchas historias, vamos, venga, sal.

Y contra todo pronóstico salió, con su diminuto cuerpecito y sus transparentes alas. Era hermosa, muy hermosa y rubia como el oro, pero seguía siendo diminuta -"Un hada" -pensé.

Estaba en lo cierto. Nuestra amistad fue inquebrantable. Más fuerte que ninguna otra. El día que mi abuela falleció, ella me hizo prometerle que nunca dejaría de creer. Y así lo hice, pero jamás volví al bosque.

Vuelta al presente.

-¿Por qué no volvió el niño al bosque a ver al hada abuelo? ¿No se supone que los cuentos de hadas acaban bien?
-No todos, Sara.
-Pero abuelo, no es tan difícil, el chico vuelve, se disculpa y el hada le perdona, se hacen amigos, y todos contentos. ¡Ya está! ¡Final feliz!

Dicho esto, la niña salió corriendo de aquel bosque, mientras una rama crujía al lado del viejo roble donde estaba sentado aquel triste anciano. Por primera vez en 73 años, el ser al que iba dirigido la disculpa salió de entre los árboles, para acercarse a aquel niño que hace 73 años prometió ser su amigo siempre y volver.

Él lloró de alegría y no paró de disculparse. Ella creció hasta convertirse en humana. Su amor era tan grande que ni la naturaleza soportaba la tristeza de verlos separados. Y así vivieron, por muchos milenios más. Ni en un mundo, ni en el otro, a su aire.

 

 

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