Escapar de las redes

 

La pérdida de intimidad es una de las razones por las que una minoría cierra sus cuentas en redes sociales

Alicia Gracia (El Periódico del Estudiante)

España cuenta con más de 14 millones de usuarios en las redes sociales. Ese es el dato que desprende un informe realizado este año por IAB Spain. Dentro de ese número, el 82% de la población con acceso a internet entre los 18 y 55 años está presente en ellas, cuando en el 2009 apenas alcanzaba el 51%. En los últimos tres años se ha incrementado a tres el número de plataformas que usa cada usuario. Cada vez son más personas las que caen en las redes de la comunicación a través de la pantalla. Sin embargo, también se está produciendo una tendencia a desengancharse de las redes sociales tras una sobreexposición en ellas. En ese sentido, el 9,6% de los jóvenes entre 15 y 29 años, según datos del Instituto de la Juventud, no usa ninguna red social.

La consecuencia de unas relaciones más superficiales o la pérdida de la intimidad son algunas de las razones por las que esa minoría sale del entorno digital, algo impensable para muchos otros que se preguntan cómo sería la vida sin likes.

Entre los usuarios que deciden abandonar las redes sociales está la modelo australiana de 18 años Essena O'Neill que, con más de 712.000 seguidores, aseguró que esa "no es la vida real". El pasado 27 de octubre, O'Neill eliminó más de 2.000 fotografías que había compartido con otros usuarios en Instagram en las que transmitía una vida perfecta pero irreal y creó Let's be game changers (Vamos a cambiar el juego), una página para ayudar a otros jóvenes a desengancharse de los follows y los likes. En esta página web la australiana comparte vídeos y textos en los que relata y confiesa sus sentimientos.

"Para ser realistas, he pasado la mayor parte de mi vida siendo adicta a las redes sociales, la aprobación social, el estatus social y mi apariencia física. Estaba consumida por ello. ¿Cómo podemos darnos cuenta de nuestros propios talentos si no dejamos de fijarnos en los demás?", escribió O'Neill en una de sus fotografías que subió a Instagram después de confesar que detrás de cada imagen, aparentemente naturales y positivas, había mucha preparación y una obsesión por "gustar a los demás". En una de sus imágenes, por ejemplo, aparecía practicando yoga enfrente del mar.

La modelo cambió el pie original de la fotografía por otro que reflejaba la realidad de la instantánea: "No hay nada zen en tratar de parecer zen, tomar una foto de ti misma tratando de ser zen y probando tu zen en Instagram". A esa se suman muchas otras de su vida personal y promocionando productos y servicios de diferentes marcas. "La única cosa que me hizo sentir bien ese día fue mi foto", dijo la modelo australiana refiriéndose a una foto en la que aparecía después de hacer deporte.

Y es que cada vez más usuarios de las redes sociales se sienten esclavizados por ellas y deciden abandonar. La comunicación a través de internet permite acercar a quien está lejos pero algunos expertos advierten de que un mal uso puede producir un efecto de aislamiento emocional porque esas relaciones son artificiales.

Según el estudio Envy on Facebook: A Hidden Threat to Users' Life Satisfaction? elaborado por la Universidad de Darmstadt (Alemania), uno de cada tres usuarios de las redes sociales se sienten más insatisfechos con su vida tras visitar los perfiles de sus contactos. Entre los adolescentes, ya nativos digitales, surge un problema mayor a la envidia sana: la exclusión. Según el estudio Jóvenes y comunicación. La impronta de lo virtual elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, el 5,5% de los jóvenes españoles entre 16 y 24 años está en riesgo de exclusión social al no utilizar las redes sociales de forma habitual.

 

 

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