Fuga de cerebros

 

El numero de jóvenes aragoneses entre 18 y 29 años que abandonan el país es casi el doble respecto al del año 2009

Alicia Gracia (El Periódico del Estudiante)

El lema publicitario navideño "vuelve a casa por Navidad" nunca fue tan actual, pues muchos jóvenes han vivido de forma literal el "llegarás lejos". Y es que el crecimiento económico de España no consigue frenar la tendencia al alza de los españoles que abandonan el país. Esta es la información que desprende la Estadística de Migraciones publicada a principios de este mes por el Instituto Nacional de Estadística. En el primer semestre del año, 50.844 españoles hicieron las maletas rumbo al extranjero, lo que supone un 23,1% más respecto al semestre anterior. El número de españoles en el extranjero que hicieron el recorrido inverso está lejos de igualar la balanza, ya que en los primeros meses de este año volvieron 23.078 españoles, menos de la mitad de los que buscan una oportunidad fuera de nuestras fronteras.

La emigración en España mantiene pues una tendencia ascendente desde el comienzo de la crisis económica. Prueba de ello es que el número de los que se fueron en los primeros seis meses de este año supera a los de todo el 2010, cuando 40.157 españoles decidieron establecer su residencia en el extranjero. De los españoles que han abandonado el país, destaca el sector de jóvenes titulados que han decidido dejar atrás la precariedad laboral del país con el objetivo de encontrar una oportunidad laboral adaptada a sus estudios. Sin embargo, no todos tienen suerte.

Es común visitar el norte de Europa y encontrar una legión de camareros-ingenieros, fregaplatos-maestros, niñeros-arquitectos y limpiadores-historiadores. Muchos se han convertido en mano de obra barata en otros países pero otros han conseguir optar a trabajos cualificados. Es el caso del andorrano Jorge Lanuza, de 27 años. Lleva en Alemania tres años, dos de los cuales viviendo en Köln (Colonia), trabajando como diseñador de interiores en Ford. Su situación laboral es distinta a la de otros emigrantes, pues él trasladó su residencia allí porque Audi le ofreció una oportunidad en Ingolstadt. "Aquí tengo un trabajo bien remunerado, creo que todo lo demás viene solo, algo que algunos políticos no parecen entender en nuestro país", expresa el aragonés. Asegura que volvería a España sin pensárselo pero reconoce que su situación laboral sería "muy precaria". "Pocas compañías de motocicletas y bicis o estudios de diseño de producto me podrían dar la opción de trabajar, aunque suelen hacerlo con empresas externas o con trabajadores autónomos. En Alemania el abanico de oportunidades es más amplio. Aunque se te acabe el contrato sabes que no te vas a quedar en casa de brazos cruzados".

No es el único caso. La fuga de cerebros no es una excepción en Aragón. Según el padrón de españoles residentes en el extranjero, 37.629 aragoneses han fijado su residencia en el extranjero, de ellos cuales 4.172 tienen entre 20 y 29 años, lo que supone un 11% del total. El flujo migratorio en nuestra comunidad autónoma sigue aumentando año tras año, ya que en 2009 la cifra de jóvenes aragoneses fuera de nuestras fronteras era de casi la mitad. El estudio Juventud Necesaria. Consecuencias económicas y sociales de la juventud en Aragón pone de manifiesto que, "después de muchos años y a raíz de la crisis económica, España ha pasado de ser un país receptor a un país exportador de trabajadores". A ello ha contribuido el flujo de migrantes extranjeros que vuelven a su país de origen y el creciente número de españoles que emigran. Este estudio estima el gasto estimado de la migración de trabajadores cualificados de entre 18 y 29 años para Aragón hasta 2025 si la tendencia se mantiene. El coste sería de 1.990 millones de euros, que supone más del total de la partida presupuestaría para sanidad (1.588 millones de euros).

Jesús Berges, de 27 años y natural de Alagón, hizo las maletas el año pasado para trabajar como ingeniero de integración de sistemas electromecánicos en el proyecto de la línea 2 del Metro de Lima. "En España llevaba un año desde que había terminado la carrera. Los primeros tres meses tuve la suerte de coger una beca de 400 euros al mes sin posibilidades de quedarme. A continuación encontré otra beca como programador con opciones de quedarme después de un año de prácticas. Aunque no vivía con mis padres, era difícil independizarse completamente de forma económica con esos ingresos", señala. Sin embargo, afirma que uno de sus objetivos es volver a España y espera que la situación económica mejore. "Las cifras macroeconómicas de España han mejorado" pero, en su opinión, "la brecha entre ricos y pobres se está haciendo demasiado grande. Estas mejoras son fruto de una situación que se escapa al control de España. Bajos tipos de interés, muy bajo precio del petróleo, devaluación del euro", concluye Berges.

 

 

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