¿Juguetes sin género?

 

Las instituciones públicas impulsan campañas de sensibilización para erradicar los juguetes que favorecen los roles de género machistas

Alicia Gracia (Periódico del Estudiante)

A las niñas les gusta jugar a cocinar, a cuidar muñecas y les encanta vestirse de rosa. Los niños, por el contrario, prefieren jugar a ser superhéroes y competir con sus coches, y, sobre todo, les gusta el color azul. Las grandes empresas jugueteras dan por hecho que esta es la realidad y muestran en sus anuncios publicitarios esta discriminación de género. Esta segregación de género la han heredado también los videojuegos, que mantienen en sus tramas los mismos roles.

Esta distinción predeterminada entre niños y niñas puede influirles a la hora de elegir. "Más que la publicidad, creo que es la sociedad. Se conservan los valores que había en la sociedad hace muchos años. No existe una inclinación natural, entendida como innata, de los niños para elegir un juguete u otro. Si eres un niño, te gusta el rosa y te gusta jugar a juguetes tradicionalmente de niñas, los niños se meten contigo. Si eres chica y te gusta, por ejemplo, jugar a fútbol, recibes críticas y burlas de los compañeros", explica Isabel Maza, psicóloga infantil en la clínica zaragozana Diversia.

Sin embargo, cada vez más padres, expertos y organismos públicos y privados reivindican la igualdad de ambos sexos, aunque la distinción entre el género femenino y el masculino es todavía una realidad en las grandes tiendas de juguetes.

Juguetes sin etiquetas

Desde las instituciones públicas se está fomentando acabar con los tradicionales juguetes sexistas. Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, impulsó el pasado diciembre una campaña que transmitía que "no hay juguetes (ni colores) de niñas y de niños. Hay estereotipos sexistas y etiquetas". En Andalucía, la publicidad sexista de juegos y juguetes se ha reducido a la mitad en tres años, al pasar del 81% en el 2013 al 38,4% en el 2015. Se trata del mejor dato registrado por el Observatorio Andaluz de la Publicidad no Sexista del Instituto Andaluz de la Mujer, que señala que seis de cada diez anuncios de juguetes utilizan ya prácticas igualitarias. El Ayuntamiento de Barcelona, por su parte, puso en marcha una campaña de sensibilización, con el lema No somos rosas o azules, para fomentar que los regalos de Navidad no encasillasen a los niños en el género. Son solo algunos ejemplos de que la situación poco a poco se está revirtiendo.

La publicidad, por su parte, sigue sin mostrar a niños acunando a muñecas, ni a niñas compitiendo por ser las más rápidas con sus coches. "Creemos que la publicidad sí que fomenta los estereotipos y los roles tanto en el hogar como en el trabajo. Los juguetes orientados a los niños fomentan más los valores de la fuerza, el poder y la competición y los juguetes destinados a las niñas, más la belleza, la maternidad y el cuidado de los demás", explica la psicóloga infantil Isabel Maza.

El comportamiento, reacción y opiniones de la familia es vital para educar en igualdad de género, y un rechazo por parte de los padres hacia la espontaneidad de los niños ante el juego puede tener consecuencias emocionales perjudiciales para los hijos. "Puede crear en los niños inseguridad, un autoconcepto negativo, malas relaciones con el grupo de iguales, resultados académicos más bajos. Todo depende de la autoestima que tengan los niños, del entorno en el que se mueve, cómo le ha educado la familia, la resiliencia, los apoyos que tenga... Por eso, es muy importante la familia. Si desde pequeños los padres les inculcan que no necesariamente las niñas tienen que jugar a cocinitas y los niños a coches, ellos van a inculcarlo a sus hijos y entre todos, podríamos cambiar la situación", expresa Isabel Maza.

Nidilane Cavalcanti, profesora en el Grado de Psicología de la Universidad de Zaragoza y psicóloga especializada en igualdad de género, se muestra "muy crítica" con los catálogos de juguetes y la publicidad en general de los juguetes. "Veo claramente roles pocos apropiados para fomentar una educación no sexista e igualitaria entre hombres y mujeres", opina Cavalcanti. Catálogo en mano, la psicóloga ojea una página de la sección de preescolar. En la hoja aparece una niña jugando con un castillo de cuento y, en la misma página, aparecen niños jugando a lanza proyectiles y a un famoso juguete de acción. Además, se incluyen dos fotos de mujeres en todo el apartado preescolar y ninguna foto de un hombre. "Desde mi punto de vista hay mensajes implícitos que transmiten que los niños deben jugar con juguetes de acción, explorando otros ambientes y espacios, mientras que las niñas deben jugar con juguetes en el entorno privado y familiar. La ausencia de la foto de un hombre puede denotar que el cuidado de los menores, principalmente en esta etapa, debe ser prioritariamente de la mujer", argumenta. En el mismo apartado del catálogo hay una niña y un niño de unos 15 meses jugando al mismo juguete, sin embargo, el juguete de la niña es de color rosa y el del niño es de color verde. "Observo que el color rosa parece destinado a las niñas, es muy difícil encontrar un niño jugando con una princesa, una muñeca o un juguete de color rosa", cuenta Cavalcanti. Sin embargo, para ella existe un problema añadido en la publicidad destinada al ocio infantil. "No debemos dejar de lado otro valor positivo que es olvidado en este tipo de catálogos. Es decir, la diversidad étnica, en todo el catálogo, solamente aparece en una ocasión y no aparece ninguna foto de un niño o una niña de raza negra o asiática, por ejemplo".

Para atajar este problema, que puede provocar frustración en los niños, propone elegir los juguetes "sin seguir un estereotipo" y "jugar con los hijos e hijas de forma indistintas, el niño no se sentirá rechazado al jugar con una muñeca ni una niña al jugar con un coche de policía", señala la psicóloga, y añade una experiencia personal para ilustrar el tema. "Estuve mirando con mi hija de cuatro años coches de bomberos y aviones de juguete en una tienda y algunas madres y padres me miraban como si estuviera en el pasillo equivocado. Es cuestión de educación, familiar y de toda la sociedad". Desde el punto de vista de Isabel maza "no hay algo concreto que ten ga que tener un juguete para fomentar valores positivos en los niños, es más la connotación que se le da a esos juguetes. Aunque sí que es verdad, que los juguetes de niños, en vez de fomentar tanto la competitividad, deberían inclinarse más hacia valores de cooperación, a desarrollar la inteligencia emocional, al respeto por los demás y a la tolerancia a la frustración".

 

 

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