La libertad, un derecho

 

Celia Morcillo, 1º Bachillerato Fundación San Valero

Una de las palabras que usamos con bastante frecuencia es "libertad". La empleamos para decir a los demás lo mucho que nos gustaría poder quitarnos la carga de algo o poder salir de donde vivimos para descansar. Usamos dicha palabra en diversos contextos, pero ¿la empleamos realmente con el significado que tiene? Según la RAE, libertad significa: facultad que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. Tiene también otras acepciones como: estado o condición de quien no es esclavo o falta de subordinación o sujeción.

Mediante la primera definición podemos ver la exposición del derecho de las personas a realizar algo o negarse. La "libertad» implica poder actuar según nuestras opiniones o pensamientos, pero esto también supone ser consciente. Cuando nos negamos a cumplir una orden debemos asumir la total responsabilidad de lo que desencadenarán nuestros actos.

Puede que esto sea simple de aceptar, pero en la realidad no siempre lo hacemos. Somos valientes cuando tomamos la decisión de obrar o no hacerlo, pero acto seguido los hechos que suceden pueden no ser satisfactorios, y en ese caso pocas veces solemos arrepentirnos y dar marcha atrás o simplemente reconocerlo. Nuestra libertad y las decisiones que tomamos a partir de ésta pueden suponer la desdicha, el dolor e incluso la esclavitud de otra persona.

Todos tenemos derecho a escoger nuestra religión, pero son pocos los que realmente pueden mostrar a los demás qué es en lo que creen. Numerosos actos de barbarie motivados por las creencias religiosas extremas han acabado con millones de vidas inocentes. Su libertad de pensamiento y de movimiento les ha permitido tomar la decisión de que es necesario imponer aquello en lo que creen mediante argumentos que se imponen al razonamiento lógico. Su libertad comienza con el fin de la de otros.

De todos modos, no es necesario irse a la otra parte del mundo para ver lo que el derecho a la libertad mal empleado hace. A nuestro alrededor, cada día ocurren diversos sucesos que violan cualquier tipo de libertad o derecho. Conocemos numerosos casos de violencia de género que han acabado en asesinato. En algunos de estos casos la víctima no había denunciado ningún tipo de maltrato, y llegamos a preguntarnos si fue porque jamás antes había ocurrido, o si era tal el sufrimiento y el dolor que se había convertido en esclava de sus abusos y no podía escapar de ninguna manera.

El derecho a la libertad nos permite poder obrar y no hacerlo si así queremos, pero para conseguirlo debemos respetar una serie de normas que nos rigen para poder vivir en comunidad. Existen numerosas leyes que nos marcan el camino por el que debemos actuar. Para algunas personas pueden resultar injustas o demasiado rigurosas, pero realmente si no existieran, ¿dónde quedaría nuestra seguridad? ¿llegaríamos algún día a ser realmente libres?

 

 

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