400 años de Cervantes y Shakespeare

 

Este año se conmemora el cuarto centenario de la muerte de dos referentes de la literatura universal

Alicia Gracia (Periódico del Estudiante)

Cervantes: príncipe de los ingenios

Un 40,9% de los españoles reconoce no haber leído ni un capítulo de El Quijote de Miguel de Cervantes, según desprenden los datos de un barómetro realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Sin embargo, su autor, Miguel de Cervantes (1547-1616) está considerado por muchos expertos como el inventor de la novela moderna, con Don Quijote de la Mancha, una obra juzgada como una de las mejores de la literatura universal, además de ser el libro más editado y traducido de la historia de la literatura, superado solo por la Biblia.

"Cambiar el mundo, amigo Sancho, no es locura ni utopía sino justicia", le decía el caballero Don Quijote a su compañero de aventuras. Y el artífice de estas palabras, Cervantes, consiguió cambiarlo gracias a su novedosa forma de narrar. El Quijote fue la primera obra que desmitificó la tradición caballeresca mediante un tratamiento burlesco y fue la primera novela polifónica, es decir, la primera que enfrentaba dialécticamente distintas ideas del mundo representadas por varios personajes.

Además de El Quijote, Cervantes es también el autor de Galatea, su primera novela; la serie de novelas cortas titulada Novelas ejemplares; y la novela bizantina Los trabajos de Persiles y Seguismunda; y también escribió poesía y teatro, aunque no tuvieron tanta repercusión.

Tan original fue la obra de Cervantes, que sus continuadores tardaron en salir a la luz. Autores como Stendhal, Balzac, Flaubert, Dostoievski, Tolstói y Clarín apreciaron el carácter precursor de la obra cervantina y lo plasmaron en sus producciones literarias.

El Quijote está abierto a múlt ples interpretaciones. Hay quien la considera una obra de humor, una burla del idealismo humano, una destilación de ironía, un canto a la libertad o un reflejo de la sociedad española en los siglos XVI al XVII, con personajes de todas las clases sociales y la representación de costumbres y creencias populares, entre muchas otras.

Lo que sí que es cierto, es que en esta novela está impresa la extraordinaria biografía de Cervantes.

El escritor madrileño, nacido en Alcalá de Henares, fue un hombre azotado por diversas desgracias a lo largo de su vida: combatió en la batalla de Lepanto, en la que quedó manco de la mano izquierda; sufrió un cinco cautiverio años, en durante Argel el que cual duró soportó toda clase de crueldades; pasó dos veces por la cárcel; actuó de espía al servicio de la corona de España; y sus fatalidades familiares fueron numerosas.

Pese a que en la actualidad Miguel de Cervantes está considerado como uno de los grandes autores de la literatura universal, en 1616 fue enterrado junto a su mujer y 15 cuerpos más en la cripta del convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid. En el 2015, un grupo de científicos creyó haber dado con los verdaderos restos del escritor español después de muchos años de búsqueda, aunque no hay ADN que verifique las conclusiones que ubican su cuerpo allí.

La exposición Miguel de Cervantes: de la vida al mito, 1616-2016, organizada por la Biblioteca Nacional, será uno de los actos centrales de la conmemoración del IV Centenario de la Muerte de Miguel de Cervantes, cuyo programa preliminar contempla 59 actividades, que se celebrarán a lo largo de este año en diferentes puntos de España.

Shakespeare: guionista del siglo XVI

Escritor, actor, poeta y dramaturgo, polifacético en su esencia. Nació hace ya 400 años en Stratford-upon-Avon (Reino Unido) pero sus obras siguen resonando en escenarios de todo el mundo. Las producciones del autor británico William Shakespeare (1564-1616) están consideradas en la actualidad grandes obras de la literatura universal. Hamlet, Otelo, Macbeth, El sueño de una noche de verano o la conocidísima Romeo y Julieta son algunas de sus obras más representadas. En ellas, Shakespeare plasma situaciones y problemas de todo tipo, como la traición, el romance, las ansias de poder, los celos y los amores prohibidos, que todavía siguen siendo debate en la sociedad en la que vivimos. De hecho, multitud de creadores actuales han recurrido al pasado para rescatar obras o temas de las obras del prolífico autor británico del siglo XVI, incluso es común tivo escuchar el adjetivo shakesperiano para referirse a la influencia del genio británico en producciones artísticas actuales. Xavier Pérez y Jordi Balló lo explican en su libro El mundo, un escenario, en el que dan cuenta de las relaciones entre Shakespeare y las artes audiovisuales de hoy. En sus líneas, los autores citan palabras de un reputado experto en guión cinematográfico estadounidense, Robert McKee: "la sorprendente fluidez de Shakespeare a lo largo del tiempo y el espacio sugiere una imaginación hambrienta de cámaras". Y añaden, entre otras muchas referencias, la opinión del escritor George Anastasia que asegura en un artículo muy citado que "si Shakespeare estuviera vivo, escribiría para Los Soprano". Pérez y Balló establecen nexos en su libro entre series tan seguidas como Juego de Tronos, Funny Games, Brea kingBad o The Big Band Theory con el legado literario y teatral que dejó William Shakespeare.

Su tragedia Romeo y Julieta puede ser un ejemplo de todo esto, ya que la relación que Shakespeare propone entre los enamorados se ha convertido en un arquetipo repetido infinitamente por otros autores posteriores. Al menos unas veinticuatro óperas se han basado en la tragedia, ha influído varias producciones de jazz y de ballet, es la base del conocido musical West side story y en la historia del cine se la considera como la tragedia más adaptada de todos los tiempos, con casi cincuenta películas, además de todas las adaptaciones realizadas para la televisión.

Es curioso, porque William Shakespeare bebía de la antigua tradición de relatos. Por ejemplo, Romeo y Julieta está basada en el relato Píramo y Tisbe, perteneciente a Las Metamorfosis de Ovidio.

A fue pesar un de autor quereputado Shakespeare en su tiempo, su figura no está exenta de polémicas. Una de las más importantes surgió a raíz de las dudas de algunos expertos sobre la verdadera autoría de las obras del británico. A lo largo del tiempo han exisitido diversas teorías que subrayan que William Shakespeare era solo un sobrenombre tras el que podían esconderse otros nombres como el dramaturgo isabelino Christopher Marlowe (1564-1593), el filósofo Francis Bacon (1561-1626) o Edward de Vere (1550-1604), decimoséptimo conde de Oxford.

Sin embargo, la posición más extendida en medios académicos es que Shakespeare fue el autor de las obras que llevan su nombre.

Otra faceta del británico fue la de inventor de palabras, ya que creó más de 1.700 términos nuevos en inglés. Conectó en sus obras palabras que nunca se habían escrito juntas y acuñó otras nuevas.

El autor británico, conocido como el Bardo de Avon, vivió 52 años pero ello no le impidió escribir 154 sonetos y 37 obras, de las cuales La comedia de los errores es su obra más corta con más de 1.700 palabras. Sus producciones se han traducido a más de 100 idiomas y durante este año más de 70 países conmemorarán su muerte, hace 400 años, con diversos actos. Para ello, "el mundo será un escenario", como afirmó ya Shakespeare.

 

 

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