Adaptarse o morir

 

Cineastas y dramaturgos actuales recuperan grandes obras de la literatura universal para darles una vuelta de tuerca

Alicia Gracia (Periódico del Estudiante)

Hay adaptaciones literarias, cinematográficas o teatrales que dan a conocer el clásico original que cayó en el olvido. Incluso algunas adaptaciones son más conocidas que el propio clásico. Los títulos de las grandes obras de la historia y los nombres de sus autores honran calles, visten premios y hasta dibujan rutas turísticas. Sin embargo, no son numerosas las personas que se han sumergido en sus páginas, por lo menos no es común entre los más jóvenes que se quedan solo con pinceladas de sus páginas que explica de pasada el profesor de Lengua Castellana en clase. Pero, ¿hay que dejar que estas obras duerman en una estantería llena de polvo?

Muchos autores, tanto del mundo del cine como de la literatura o el teatro, se han puesto manos a la obra para rescatar clásicos y darles una vuelta de tuerca. La última ha sido la cineasta zaragozana Paula Ortiz, cuya película, La novia, obtuvo dos galardones en la última gala de los premios Goya. El pasado mes de septiembre, la aragonesa estrenó esta película basada en Bodas de Sangre, una tragedia en verso y prosa que escribió el célebre autor español Federico García Lorca en 1933. La obra, ubicada en terreno andaluz, introduce al lector en un mundo de pasiones que derivan en celos, en persecución y en un trágico final dominado por la muerte. Esta historia escrita por Lorca está basada, a su vez, en un hecho real, el conocido crimen de Níjar. Paula Ortiz expresó a este diario, cuando se estrenó su última película, que los clásicos lo son "por el invento de ver que realmente de lo que hablan, es absolutamente común y universal". Algo que apoyó también escritor español Miguel de Unamuno en su momento: "el escritor sólo puede interesar a la humanidad cuando en sus obras se interesa por la humanidad".

Novelas eternamente adaptados

Pero, ¿cuál es el secreto del éxito para que las adaptaciones triunfen muchas veces más que su original? Muchos conocen al dedillo la película de Stanley Kubrick La naranja mecánica pero pocos sabrán que es una adaptación de una novela homónima que el escritor británico Anthony Burgess publicó nueve años antes. Pocos son ajenos al movimiento de culto que se formó alrededor de las películas El Padrino de Francis Ford Coppola pero esta no surgió de la nada, sino de la novela de género criminal escrita por el escritor italoestadounidense Mario Puzo. No son excepciones. Los Miserables, Mujercitas, El Señor de los Anillos, Sentido y sensibilidad, Romeo y Julieta, Alguien voló sobre el nido del cuco, Drácula o El perfume son otras de las muchas adaptaciones de obras de referencia de la literatura universal. Las obras clásicas utilizan temas recurrentes que remiten a la naturaleza humana, es por eso por lo que los lectores y espectadores nos sentimos identificados. Sin embargo, en la lectura de estos clásicos se interponen obstáculos que provocan que el lector tenga que realizar un esfuerzo. En primer lugar, se encuentran las dificultades lingüísticas. El lenguaje de España cuando se escribió La celestina o El cantar de mío Cid dista del que utilizamos en la actualidad. Esto dificulta la comprensión lectora e interfiere en la comprensión metafórica del texto.

Iniciativas escolares

Para revertir esta situación, en el entorno escolar han surgido diferentes iniciativas que tienen como objetivo acercar a los alumnos a los clásicos de la literatura, el cine o el teatro. Es el caso del proyecto Clásicos Luna, impulsado desde el IES Pedro de Luna de Zaragoza. La alumna Gemma García, que lleva participando en el proyecto varios años, explica que "las obras clásicas, en principio, llaman menos la atención pero si te abres a ellas resulo si te abres a ellas resultan muy atractivas". Esto sucede porque, según su opinión, "parece que tratan temas muy lejanos" cuando, en realidad, "esos temas clásicos se siguen repitiendo en películas, novelas y obras de teatro". Gemma García pone el ejemplo de Medea: "la obra habla ende la que una participo madre que por despecho acaba matando a sus hijos. Casos parecidos han sucedido en la vida real y salen en la televisión", concluye.

Sin embargo, esta alumna reconoce que "los textos originales son un poco pesados", es por eso por lo que "los directores de la obra nos dejan cambiar algunas palabras originales por otras que conocemos o utilizamos más", señala. Por su parte, Juan Gracia, un alumno que lleva participando ocho año en Clásicos Luna cree que "la literatura y el teatro clásico debería promocionarse más. Si le preguntas a una persona joven si prefiere ir al cine a ver una película o al teatro a ver otra clásico, casi todos, por no decir todos, elegirán la primera". Por ello, cree que la literatura clásica "debería tratarse más en los colegios e institutos y profundizar más sobre ello", concluye.

 

 

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