Una alimentación sana

 

Andrea, IES Pablo Serrano

Hace unos años me entró la neura de estar más delgada a costa de lo que fuera. Hacía dietas a lo kamikaze, no desayunaba, en las comidas del mediodía, cuatro cosas; y para cenar, a la cama de rositas. Eso sí, entre horas comía lo que me gustaba, y sin darme cuenta estaba tragando lo que más engordaba y lo menos sano. No dejaba de fijarme en mi cuerpo... Lo único que cambiaba era que comía muchísimo menos, la tripa me sonaba a hueco. Todo me daba igual, lo importante era perder peso. Ahora sé que esa no era forma. En vez de tener un cuerpo mejor, lo que conseguí fue destrozarme por dentro.

Ahora tengo que ir al médico por dolores de estómago, seguramente causados por mi mala alimentación. Ya no juego con la comida y ahora que me empiezo a despreocupar del espejo es cuando por fin estoy perdiendo kilos. Como la mayor parte de los alimentos, aunque no me gusten. Lo curioso es que con una dieta sana estoy perdiendo peso y mejorando mi salud.

 

 

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