El pasaje secreto

 

Paola H.G., La Salle Montemolín

Yo no sé si esto es una verdad que parece mentira o una mentira que parece verdad, pero hay gente que ha creído en ello durante cientos de años.

En Huesa del Común, un pueblo que en la época medieval era el centro de la comarca, el sitio con mayor interés entre los demás pueblos de la zona, vivía por aquellos entonces el Cid, que en esta villa decidió construir un castillo, un gran castillo en lo alto de las montañas, con un gran esplendor en aquellos tiempo, el Castillo de Peñaflor.

Los habitantes del pueblo que allí habitaban tenían gran respeto al gran Cid, pues habían oído de su poder y valentía. Pero lo importante de este relato no se halla en el Cid o en los habitantes, sino en el lugar remoto de la montaña. En un camino por la montaña que conducía hasta el río Aguasvivas, el cual estaba muy transitado por las mujeres. Un día, una de ellas descubrió algo extraño. Tras unos matorrales, había un precioso círculo de hierba y flores rodeado por árboles y cobijado por su sombra.

Nunca antes nadie había dislumbrado aquel hermoso sitio, y la mujer decidió contárselo a algunas de sus amigas. Comenzaron a ir allí frecuentemente a charlar pero una de ellas se lo contó a más gente y poco a poco fue un lugar muy concurrido.

Pero un día, todo aquello cambió y todas las personas que se hallaban dentro no se volvieron a ver nunca. Con el paso de los años, otras personas conocieron este lugar y obtuvieron la misma suerte que los anteriores. Por lo que las gentes de aquel lindo poblado empezaron a temer que aquel lugar era algo parecido a una puerta al infierno. Comenzaron a llamarlo el paisaje de Satán y a las personas que cometían delitos o no gustaban a las personas del pueblo era llevados allí, abandonadas a su suerte. Alguna fuente declaró que morían al volverse loco ante la belleza y la soledad, otras pensaban ciertamente que era el mismísimo demonio el que se las llevaba. Tan solo los más sabios supieron la verdad pero por temor nunca lo confesaron: en aquel lugar se hallaba una puerta a un pasadizo secreto del castillo del Cid. Pero cuando el Cid murió, las desapariciones no cesaron. Y esto es lo que crea incertidumbre entre los paisanos que temen visitar ese bello lugar por miedo a lo que les pudiera surgir.

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Rincón Literario

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón