Los caminos del héroe

 

Mario Ariza, La Salle Montemolín

Era un día de celebración en Castelolancia. En dos días el rey Dobromil iba a elegir a un heredero para la corona ya que él no se veía con fuerzas para gobernar su gran reino. La elección estaba entre sus dos hijos, Bogumir y Bogumil. Por otra parte, Dalibor, humilde hijo de una alfarera, había ido al mercado a comprar patatas. En el puesto de al lado vio una hermosa manzana roja como una rosa y quiso comprársela a su madre pero no tenía suficientes monedas.

Su madre llevaba toda su vida trabajando para darle de comer a él y antes de volver a casa sin la manzana para su madre decidió robarla pero el tendero se dio cuenta y llamó a la guardia del reino que vigilaba el mercado y lo apresaron. Dalibor fue llevado a un calabozo a espera de su castigo pero al poco rato un anciano con majestuosas ropas y barba canosa exigió que lo liberasen. El anciano se acercó, acarició el rostro del muchacho y esbozó una pequeña sonrisa. El viejo se presentó como el consejero del rey y le reveló a Dalibor su verdadera identidad, que no era nada menos que el primer heredero del reino de Castelolancia. El consejero le explicó que su nacimiento fue fruto de un romance entre el rey y una joven alfarera y que él mismo desconocía su existencia.

Dalibor debía reclamar el trono, no podía permitir que ninguno de sus hermanos gobernara, eso sumiría a Castelolancia en una mayor pobreza de la que ya sufría. Dalibor le dijo que primero debía volver a casa y hablar con su madre. Muy cerca de ellos dos los ojos y los oídos de Bogumir y Bogumil habían presenciado la conversación y se disponían a seguir a su hermano hasta casa para acabar con él. Cuando Dalibor llegó a su casa, una incesante lluvia de golpes recayó sobre él. Los vecinos no dudaron en socorrerlo y maniataron a Bogumir y Bogumil evitando la muerte segura del chaval.

El mismísimo rey se hizo eco de lo acontecido y al ver el rostro magullado de su hijo, le invadió una sensación de alegría y enfado por igual. Decidió desterrar a sus dos hijos menores y Dalibor heredó el reino de su padre, el rey Dobromil.

 

 

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