Innovar contra el bullying

 

Uno de cada diez alumnos de Secundaria señala que ha sido objeto de acoso, según una encuesta de Save the Children

Alicia Gracia (Periódico del Estudiante)

Uno de cada diez alumnos de Educación Secundaria señala que ha sido víctima de acoso, un tercio reconoce haber agredido físicamente a otro compañero en los últimos dos meses y la mitad admite haber insultado, según desprenden los datos del informe realizado por Save the children a raíz de las más de 21.487 encuestas a alumnos españoles. Estos datos alarmantes lo son más cuando la percepción del motivo mayoritario que anima al abuso, tanto en agresores como en agredidos, es "no sé".

La ridiculización de lo que dice un compañero en clase cuando responde a un profesor, las risas en grupo hacia otro compañero sin otro motivo que mofarse de él o el menosprecio sutil pero evidente hacia otro alumno pueden convertir en un infierno la vida de un número no determinado de niños y adolescentes para los que volver a clase puede convertirse en la peor de sus pesadillas. Estas víctimas tendrán a su disposición, a partir de junio de este año, un teléfono de atención similar al habilitado para quienes sufren violencia machista, de carácter gratuito y atendido por expertos en psicología, pedagogía y justicia.

Los expertos insisten en que la educación, y como consecuencia la prevención, es uno de los factores más importantes para frenar el acoso escolar. Por ello, profesores, padres, alumnos y centros educativos toman la iniciativa para crear proyectos y modelos innovadores que se encaminan a detener esta lacra de las aulas.

Modelo nuevos

El departamento de Educación de Aragón pretende dar formación a 34 institutos de la comunidad autónoma -21 en Zaragoza, siete en Huesca y seis en Teruel- para crear equipos de ciberayudantes compuestos por los propios alumnos con el objetivo de detectar el acoso en las aulas y los nuevos problemas que puedan producirse a través de las redes sociales, así como por Whatsapp, el llamado ciberbullying.

Esta iniciativa pionera que va a extenderse a toda la educación aragonesa, nació en el IES Parque Goya de Zaragoza. En el centro aragonés se creó un equipo de ciberayundantes formado por alumnos de 4° de ESO y de 1° de Bachillerato que trabajan para crear unas redes sociales seguras para todos. De este modo, los alumnos más mayores de los centros educativos se convierten en mediadores entre el resto de compañeros ante los nuevos conflictos que pone sobre la mesa el medio digital y consiguen crear una red de ayuda entre iguales. Este proyecto aborda todos aquellos casos que afectan a los alumnos, desde insultos o comentarios humillantes a través de Whatsapp a mensajes ofensivos en Facebook pasando por la formación sobre la privacidad de los perfiles en las redes sociales, entre otros aspectos que plantea el entorno virtual.

También en nuestra comunidad autónoma existe la plataforma Stop Bullying Aragón, que nació el año pasado con el objetivo de de dar respuestas complejas y completas a un problema que ha triplicado el número de afectados en tan solo diez años.

No es un problema aislado

Y es que el acoso escolar no es un problema aislado. Muchos famosos han contado en público sus experiencias al respecto para visibilizar el problema del acoso escolar y para intentar que salga definitivamente de las aulas. Jesús Vázquez, presentador de múltiples programas televisivos, reconoció haber sufrido bullying durante su infancia. Por su parte, la diva Lady Gaga recordó los insultos que recibía de parte de sus compañeros por tener sobrepeso y una nariz grande. Pero no son los únicos. La cantante Taylor Swift, la actriz Zooey Deschanel, Jennifer Lawrence o Miley Cyrus son algunas de las caras conocidas que han reconocido públicamente que sufrieron bullying en su infancia. En la actualidad, son ejemplos de que este problema se puede superar.

Como indica la experta en acoso escolar Tiina Makela, los límites entre una trastada infantil y una agresión son difusos y "dependen de la subjetividad de las personas y de cómo piensan". No todas las experiencias de violencia, como golpes, insultos o amenazas, pueden calificarse como acoso, pero pueden llegar a serlo y son igualmente preocupantes. Un indicador objetivo de que el conflicto entre iguales puede denominarse acoso escolar es que la vida normal del niño o adolescente se vea perjudicada y alterada por este maltrato reiterado. Frente a ello, los observadores -tanto los padres como los alumnos y los profesores- no deben mostrarse indiferentes ante este tipo de acciones y deben asumir la responsabilidad de no dejar pasar por alto ninguna situación que se produzca delante de ellos.

 

 

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