La anciana misteriosa

 

Sergio Guimerá Almorín, La Salle Montemolín de Zaragoza

Era un niño de 14 años llamado Juan que cada vez que volvía del colegio a su casa pasaba por una extraña casa que, según los rumores del pueblo, guardaba muchos secretos. En una de las ventanas del piso superior siempre se veía a una anciana mujer, de esas que siempre salen en las películas, sobre todo en las películas de terror. La anciana lo observaba y le seguía con la mirada hasta que el niño giraba la calle. Siempre ambos cruzaban sus miradas curiosos.

Un día, la anciana se movió haciéndole un gesto para que entrara en su casa. El niño indeciso entró muy despacio, con miedo pero con curiosidad. Se sentía atrapado, tenía miedo, mucho miedo, en lo único en que pensaba era en salir de allí, de esa casa tan tenebrosa pero no podía retroceder, algo lo impulsaba a seguir.

La casa era muy antigua, abandonada y llena de polvo. El niño anduvo por ella en busca de la anciana... Al fin se encontraron. Ellos dos. Solos. Nadie más. Se miraron a los ojos unos segundos. La mujer pronunció unas palabras en latín y en cuanto acabó de decir el hechizo, cayó desplomada al suelo.

El niño se sentía diferente... era como si alguien lo dirigiese. Fue andando hasta la ventana, se sentó en la silla que hasta entonces ocupaba la anciana, y entonces entendió que ya nunca más saldría de allí... hasta que algún otro curioso entrase y ocupase su puesto.

 

 

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