¿Vivir en Marte?

 

Alicia Lou, 2º ESO Colegio Pilar Maristas

Me hace gracia lo que pensaban nuestros ancestros: "el futuro ¡qué bonito!, con robots que nos ayudarán a ser más vagos todavía -aunque no tengo muy claro que eso fuera posible-, tecnología nueva, por fin se pacificará el mundo" y más ñoñadas de esas ¡ja! En este año, lo último que queremos es ver un robot nos ayude a cocinar o cualquier tontada de esa que podemos hacer solos.

Enhorabuena, Mick Garreson, ese científico que creyéndose superior a los demás construyó un robot para que nos ayudara. Vaya mierda de invento, dos meses después de haber salido al mercado se volvieron en nuestra contra porque señor Mick-perfecto no había tenido en cuenta algunos detalles como la lluvia ácida que tanto vemos ahora que llevó a fallar al nuevo robot creado por él.

El mundo está destrozado, los virus rondan por todas partes, no hay una sola gota de agua potable en toda la Tierra y la temperatura está disparada. Estoy en California -o lo que queda de ella-, día veinte de junio de 2385, menos cuatro grados, ¡sí!, la temperatura de vuestro "perfecto verano" es asquerosa, al igual que otras miles de cosas, no os creáis. Me llamo Lizbeth, tengo catorce años y me muevo por todo el mundo en busca de algún lugar donde no muera por una bala en la cabeza con solo pisar una rama o hacer un leve ruido. Mis padres, muertos (toda mi familia murió con el virus de Rafalei) y yo aquí, maldiciendo a Mick y a mis antepasados que no cuidaron este planeta: "Claro, nos iremos a vivir a Marte". ¿A Marte?, ¿A Marte? Claro, claro, si tienes dinero, si no es así, púdrete en este mundo.

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Rincón Literario

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón