Jóvenes empresarios

 

Los alumnos participan activamente en la tercera feria aragonesa de empresas simuladas que se celebró en febrero en Barbastro

Mercedes Molins, IES Pablo Serrano

Desde varios autobuses aparcados delante del Palacio de Congresos de Barbastro descienden decenas de estudiantes dispuestos a comenzar una mañana diferente. Cargados con cajas, maletas, bolsas, carpetas, etc. Lejos de las aulas van a ser vendedores y van a representar a su empresa en la III Feria Aragonesa de Empresas Simuladas que se celebra el 11 de febrero en Barbastro.

En el módulo de Empresa en el aula, impartido en 2° curso del ciclo de Gestión administrativa, se recrean las oficinas de una empresa donde se aprenden a realizar todas las operaciones administrativas llevadas a cabo en cualquier empresa, pedidos, albaranes, facturas, contabilidad, etc. La feria es el colofón de un esmerado trabajo de preparación de alumnos y profesores dentro del proyecto de Simulación de empresas con fines educativos.

En este proyecto, el alumno aprende a través de la realización del trabajo administrativo que se desarrolla en cualquier empresa. No hay producto ni dinero, pero los procesos aprendidos son los que se llevan a cabo en empresas reales. Las empresas simuladas compran y venden productos a otras empresas simuladas de España y también de otros países. Desarrollan todas las funciones administrativas realizadas en cualquier empresa: hablan por teléfono con clientes y proveedores, manejan aplicaciones informáticas de gestión comercial y contable, utilizan la banca online, trámites con Hacienda y Tesorería, archivan documentos, realizan campañas de marketing para aumentar las ventas de la empresa, contabilizan, gestionan cobros y pagos, envían cartas y correos electrónicos, manejan redes sociales, etc. Además, se desarrollan temas transversales como aprender a trabajar en equipo, potenciar la iniciativa, la autonomía y la toma de decisiones, comprender la importancia de realizar bien el trabajo, y también desarrollar la creatividad, entre otros.

Simular ser una empresario

En el Palacio de Congresos de Barbastro se han habilitado 22 mesas que cada empresa convertirá en un stand en menos de 30 minutos. A un ritmo frenético, alumnos y profesores colocan carteles, banners, trípticos, galletas, caramelos, papeles de colores, telas que cubren las mesas, marcapáginas, flores, globos, una pantera rosa disfrazada de ejecutiva, etc. y comienza la función.

La Feria se inaugura a las 10 de la mañana, y comienza el bullicio. Los alumnos representan su papel a la perfección, se han esmerado en parecer trabajadores, tanto en apariencia como en actitud. Van de un stand a otro en pequeños grupos con sus carpetas, acudiendo a las citas que concertaron días atrás desde la propia empresa, en el aula. A los alumnos se les dan unas normas claras para que intenten realizar el mayor número de ventas posible ofreciendo el descuento pactado para la feria. También deben realizar compras a otras empresas, pero se les suele marcar un límite de dinero que pueden gastar.

En la feria, los alumnos ponen cara a los trabajadores de otras empresas con las que han estado operando desde octubre, por teléfono o por e-mail y ahora, por fin se conocen.

En una sala de negociación con varias mesas, los trabajadores comienzan a vender en los horarios que tienen fijados en su agenda. Compran y venden, intercambiando documentos y guardan cuidadosamente sus pedidos para justificar todas las operaciones que realizan ese día. En cada stand, donde se vende con una gran expectación, hay una actividad incesante. Si no fuera por la edad de los participantes, se podría creer que se trata de una feria de empresas reales.

En la sala de las presentaciones, los alumnos van exhibiendo su empresa en formato Pechakucha para hacerlo más breve. Subidos a la tarima y con su elaborado PowerPoint proyectado en la pantalla, muestran sus habilidades de comunicación y, aunque están nerviosos, se esfuerzan en no parecer. Es una prueba de fuego.

Se acerca la hora de finalizar la feria. Cuando vuelvan a clase deberán gestionar todas las operaciones realizadas en esta jornada, cerrando así el ciclo de trabajo iniciado en la feria.

Llega la hora de desmontar el stand, la representación ha terminado, se acercan los alumnos y te dicen que "ha sido genial", que les "ha encantado". Cuando bajan del autobús te gratifica observar sus caras de entusiasmo y no te importa el cansancio de la jornada de trabajo porque sientes una gran satisfacción y piensas que todo el esfuerzo realizado ha merecido la pena.

 

 

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