Una noche eterna (1ª parte)

 

Raquel Garatachea Toha, 1º bachillerato IES Félix de Azara

Estaba durmiendo cuando, de repente, sentí una suave mano recorrer lentamente mi cara mientras que una dulce voz me susurraba al oído:
-Alex, despierta, tus amigos han venido a verte.

Al oír eso enseguida me sobresalté.

Siempre me ponía muy feliz cuando venían a verme. Venían todos los días pero siempre se me pasaba muy rápido el tiempo que estábamos juntos.

Me despejé y me senté en la cama a la espera de que aparecieran por la puerta.

Normalmente tardaban unos cinco minutos en entrar, pero hoy no. Ya habían pasado veinte minutos, tardaban demasiado. Pensé que les habría pasado algo, así que comencé a vestirme y salí de la habitación. Me dispuse a preguntar en recepción.


-Eh, Félix, ¿Has visto a Max y a estos? Me habían dicho que habían venido a verme pero no han aparecido en mi habitación.


-Sí, me dijeron que se iban a la sala de actuaciones, no sé nada más.


-A la sala de actuaciones.vale, gracias, Félix.

Me fui corriendo hacia la sala de actuaciones a ver qué hacían por ahí.

Entré en la sala, todo estaba oscuro.

Encendí la luz y
-¡¡SORPREEESAAAAAAA¡¡
- Mis amigos y mi familia gritaron muy entusiasmados mientras tiraban confetis y caían globos del techo.

Todo aquello era una mezcla de colores, parecía hasta irreal. En ese momento era el chico más feliz del mundo, con las personas a las que más quería, ¿Qué más podía desear?
-Woooooow, ¿Todo esto es por mí? ¡Sois los mejores, gracias chicos! Estaba tan entusiasmado que hasta estaba llorando de la alegría, y yo no soy de los de llorar. Todos comenzamos a reírnos por ello. Mientras saludaba a mi familia y a todos mis amigos me di cuenta de que habían traído una mesa llena de mi comida y bebida favorita.

Enseguida comencé a devorarlo todo, si había algo en el mundo que me encantaba, era comer.

De repente unas manos se posaron dulcemente sobre mis ojos mientras una voz muy tierna me preguntaba:
-¿Adivinas quién soy? La voz tan grave me idiotizó un poco, pero esas suaves manos y ese olor eran perfectamente reconocibles. Era Max intentando poner otra voz, una voz que sonaba realmente rara.


-Mm Quizás alguien que empieza por M y termina por X.


-¿Conoces a muchas personas así?
-Solo conozco a la chica más hermosa que jamás haya visto.

Max despegó lentamente sus manos de mis ojos, lo cual aproveché para girarme hacía ella y poder mirarla. Estaba sonrojada y con una mirada muy tierna.


-¿En serio piensas eso?
-Jaja, tendrás que averiguarlo.

Los dos comenzamos a reírnos de forma avergonzada. Comenzó a acercarse a mí lentamente y posó sus labios cerca de mi oreja.


-Hoy será la mejor noche de tu vida.

Al oír eso me quedé embobado y pensativo, no sabía a qué se podía referir.

A lo que volví a la realidad me di cuenta de que Max se estaba yendo con cara divertida. Quise seguirla y preguntarle sobre el tema, pero los demás me cogieron y comenzaron a hacer el idiota conmigo. Entonces vinieron los médicos y me dijeron que tenía que subir a la habitación ya, con que me despedí de todos y subí al cuarto. Al llegar me dejé caer en la cama pensativo. "¿Qué es eso de que hoy va a ser la mejor noche de mi vida?". Iba a ser una noche normal en el hospital, realmente no entendía nada.

Se escucharon unos golpes en la puerta, pensé que me traerían la cena.

Entraron unas personas muy tapadas a la sala y me entregaron una bandeja con un plato cubierto por una tapa. Me acomodé, cogí el plato, destapé la tapa pero en él no había comida, sino una nota que decía: "Hoy va a ser una noche diferente, una noche especial, una noche eterna".

Al terminar de leer la nota las personas que me lo trajeron se comenzaron a quitar prendas por las cuales eran irreconocibles. No eran los médicos, eran mis amigos. Me quedé muy sorprendido.

Al ver mi cara, ellos se empezaron a reír de mí.


-Alex, tenemos una gran sorpresa preparada para esta noche, mira por la ventana.

Me incorporo de la cama y me acerco a mirar por la ventana. Miro hacia abajo y veo una escalera muy larga que llegaba hasta la ventana apoyada en la pared.

Jake me hizo un gesto para que bajara yo primero. Comencé a bajar los escalones uno por uno hasta llegar al suelo. Esperé a que Jake y Stefanny bajaran junto a mí.

Cuando llegaron me pusieron una venda en los ojos y comenzamos a andar. No mucho, solo unos pasos. Me quitaron la venda y lo primero que vi fue a todos los demás rodeando un coche negro y gritando:
-¡TARAAAAAAAA! Jake se acerca a mí sonriente y me posa una mano en mi hombro.


-¿No decías que siempre quisiste hacer un viaje inolvidable a algún sitio nuevo? Bueno, pues aquí lo tienes¡Nos vamos a Canadá! Es cierto que siempre había querido viajar a algún otro lugar junto a ellos, en plan escapada. Al decirme eso me quedé de piedra, no sabía qué decir ni cómo agradecerles todo lo que estaban haciendo por mí, pero ellos ya sabían todo lo que les podría decir. En el maletero había muchas mochilas y bolsas. Teníamos todo preparado para partir.


-Mm Una cosa, chicos, no hemos pensado en quién iba a conducir.


-Yo misma lo haré, siempre he querido conducir.


-Pero, Max, no sabes conducir.


-Bueno. Para todo hay una primera vez y esta noche me toca estrenar coche.

Max entró en el asiento del conductor, yo me puse a su lado y a Jake, a Jennifer y a Stefanny les tocó ponerse de acuerdo en los asientos de atrás.


-¡Preparaos para Max, la temeraria! Este coche va a saber quién soy yo.

Max estaba muy entusiasmada con todo esto. Tampoco me asustaba tanto la idea de que nunca hubiera conducido porque su padre le ha enseñado muchas cosas sobre conducir, aunque nunca haya llegado a recorrer mucho recorrido con el coche. Max arrancó el coche y nos pusimos en marcha, nada más ni nada menos que hacia Canadá. Al principio del trayecto todos estábamos cantando, hablando, haciendo el payaso Pero cuando ya pasaron unas horas se me iban cerrando los ojos cada vez más, hasta que me quedé dormido.

Cuando me desperté acabábamos de llegar a un pueblo a descansar. Nos fuimos a beber algo y decidimos que haríamos cambio de conductor. Max estaba muy cansada y necesitaba dormir.

Ahora Jake sería quien conduciría.

Terminamos nuestras bebidas y volvimos al coche para seguir nuestro recorrido.

Después de unas horas de travesía empezamos a escuchar unos sonidos extraños provenientes del coche. Jake aparcó a un lado de la carretera y salió a mirar el coche. Abrió la tapa del coche y vimos cómo salía humo.


-Chicos, tenemos un problema, salid a echar un vistazo.

Todos salimos del coche preocupados y observamos que alguno de los cables estaba roto. Intentamos seguir el recorrido pero el coche no arrancaba.

Decidimos coger alguna mochila de comida y meternos por el bosque en busca de alguien que pudiera ayudarnos.

Nos metimos en las entrañas del bosque, tampoco podíamos irnos muy lejos para no perder el coche, estuvimos un buen rato dando vueltas, pero no encontrábamos a nadie, por lo que decidimos volver al coche oímos a Max.


-¡Chicos, venid, mirad! ¡Es un parque de atracciones abandonado! Nos miramos los unos a los otros extrañados. "¿Un parque de atracciones en medio de un bosque? Bastante extraño". Fuimos todos hacía el lugar de donde procedía la voz de Max.

Ciertamente había un parque de atracciones gigante abandonado. Aunque estaba sucio, no parecía en malas condiciones.

 

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Rincón Literario

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón