Cuestiones nucleares

 

La energía atómica es conocida por no contribuir al calentamiento global pero existe un debate sobre su seguridad

Alicia Gracia (Periódico del Estudiante)

Es tan odiada como querida y no suele prestarse a las medias tintas. La energía nuclear sigue siendo objeto de debate y más ahora, cuando se han cumplido treinta años del accidente sucedido en la central nuclear Vladímir Ilich Lenin (a 3 kilómetros de la ciudad de Prypiat, actual Ucrania) el 26 de abril del 1986. Está considerado, junto con el accidente nuclear de Fukushima I en Japón en el 2011, como el más grave en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares y constituye uno de los mayores desastres medioambientales de la historia. Sin embargo, José Ángel Villar, director asociado del Laboratorio Subterráneo de Canfranc, asegura que "no ha habido tantos accidentes en comparación con el número de centrales que existen y la cantidad de energía que se produce".

Hay países que viven sin centrales nucleares. Entre ellos, Portugal, Dinamarca, Austria e Italia. También los hay que dependen casi en exclusiva de las plantas atómicas, como Francia. Alemania, la principal potencia económica de la Unión Europea, se ha comprometido a suprimir esta tecnología dentro de su territorio en el 2022 y en nuestro país solo el PP propone abiertamente que las centrales operen más allá de las cuatro décadas. En España, según Villar, "más o menos un tercio de la electricidad que gastamos depende de la energía nuclear y el 80 o 85% de la energía que consumimos la tenemos que importar, principalmente de Francia". Pero, ¿qué es y cómo se produce exactamente la energía nuclear?

La energía nuclear se produce en el núcleo de un átomo, que son las partículas más pequeñas en las que se puede dividir un material, y que están formados por neutrones y protones. Esta energía se obtiene mediante la fusión nuclear y la fisión nuclear. En la fusión nuclear, la energía se libera cuando los átomos se combinan o se fusionan entre sí para formar un átomo más grande. En la fisión nuclear, los átomos se separan para formar átomos más pequeños, liberando energía. Aunque la producción de energía eléctrica es la utilidad más habitual, existen muchas otras aplicaciones de la energía nuclear en otros sectores como el médico, el medioambiental, el industrial o el militar.

La energía atómica, como cualquier otra forma de energía, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Personas e instituciones como la Asociación Nuclear Mundial que inclinan la balanza hacia las ventajas de la energía atómica aseguran que estas centrales ofrecen electricidad de forma constante y con precios competitivos, garantizan el abastecimiento, frenan las emisiones contaminantes y reducen la dependencia del exterior. Por otro lado, los detractores como la oenegé Greenpeace aluden como puntos débiles los costes, los problemas de seguridad, la posibilidad de residuos y la proliferación militar.

"La energía nuclear está mal vista socialmente. Tú dices nuclear y radioactividad y la gente da un paso atrás. Quizá sea porque tenemos muy fresco el suceso con las bombas de Hiroshima y Nagasaki, Chernóbil, Fukushima... Pero no somos conscientes de que todos los días, tanto en el Clínico y en el Servet, como en otros hospitales de España y del mundo, está salvando muchas vidas gracias a la radioactividad y a este tipo de procesos nucleares que permiten eliminar tumores, por ejemplo", argumenta José Ángel Villar. Por ello, añade que "la energía nuclear es tan o más segura que cualquier otro tipo de energía" porque "los accidentes no han ocurrido por el proceso nuclear en sí mismo, sino porque ha habido intervenciones humanas que no eran las adecuadas o ha habido circunstancias ambientales no previstas".

Esta forma de energía "no tiene consecuencias nocivas para el medio ambiente cuando, por ejemplo, las centrales térmicas emiten CO2 que producen lluvia ácida", señala Villar. "Y es más barata porque con poco material produces una energía enorme, aunque el coste de construcción de una central es muy elevado", agrega.

Como reconoce José Ángel Villar, es cierto que se pueden producir accidentes muy graves en las centrales nucleares pero también es verdad que "las exigencias que se le hacen a una central nuclear para su puesta en marcha son mucho más elevados que los que se exigen a otro tipo de empresas que también entrañan muchos riesgos". Aragón, concretamente Canfranc, cuenta con uno de los pocos laboratorios de naturaleza subterránea del mundo que lleva a cabo diferentes líneas de investigación sobre la física de neutrinos -partículas elementales de masa muy pequeña desprovistas de carga eléctrica- y la búsqueda de materia oscura -hipotética materia que no emite suficiente radiación electromagnética para ser detectada con los medios técnicos actuales-, unos trabajos que se dirigen a ampliar el conocimiento sobre la energía atómica

 

 

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