Paz sostenible

 

La ONU enumera como retos principales la pobreza, la disminución de los recursos naturales y la desigualdad social

Alicia Gracia (Periódico del Estudiante)

Cuando hablamos de paz inmediatamente nos viene a la mente la guerra como antónimo directo. Sin embargo, la paz no solo tiene que ver con el cese de las armas, sino que posee un sentido mucho más amplio. Mañana, 21 de septiembre, como cada año, se celebra el Día Internacional de la Paz cuyos temas son, en esta ocasión, los objetivos de desarrollo sostenible entendidos como elementos constitutivos de la paz. Un concepto –el de desarrollo sostenible– que está muy ligado a la aspiración de igualdad.


Los 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas (ONU) aprobaron por unanimidad los 17 objetivos de desarrollo sostenible en una cumbre histórica de líderes mundiales celebrada en Nueva York en septiembre del 2015. Esta nueva agenda de la institución, que se revisará en el 2030, pidió a todos los países miembros que empezaran a trabajar para lograr esos objetivos, con la finalidad de eliminar la pobreza, proteger el planeta en el que vivimos y garantizar la prosperidad para todas las personas y, por consiguiente, contribuir con pequeñas acciones a conseguir un mundo en paz.


Como sostenible se entiende aquello que "se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente", según define la Real Academia de la Lengua Española. Es decir, la sostenibilidad aborda las necesidades fundamentales del presente sin poner en peligro la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades.


Pero existen obstáculos en la actualidad que entorpecen el proceso. La ONU enumera como principales problemas o retos actuales que pueden imposibilitar aspirar a una situación de paz la pobreza, el hambre, la disminución de los recursos naturales, la escasez de agua, la desigualdad social, la degradación ambiental, las enfermedades, la corrupción, el racismo y la xenofobia, entre otros factores. Por ello, aconseja a los países movilizar los medios necesarios, como los recursos financieros, el diseño y la transferencia de tecnología y la creación de capacidad, así como el papel de las finanzas para conseguir los objetivos.


Una cruda realidad


Todavía queda mucho por hacer para reducir las desigualdades. El mundo vive actualmente un momento de violencia y de conflictos desestabilizadores que sumen en la desesperación a grandes grupos de población. Siria, Irak, Yemen, Sudán del Sur son algunos ejemplos.


Los índices de pobreza extrema se han reducido a la mitad desde el 1990 pero todavía una de cada cinco personas de las regiones en desarrollo vive con menos de 1,25 dólares al día. Actualmente 800 millones de personas pasan hambre en el mundo y no tienen acceso a agua potable. Sin embargo, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) calcula que cada año se pierden y desperdician alrededor de un 30% de cereales, un 40% de tubérculos, frutas y hortalizas, un 20% de semillas oleaginosas, carne y productos lácteos y un 35% de pescado.


La mortalidad materna e infantil sigue siendo un reto central y todavía hay niños que no pueden optar a la educación. Las mujeres, por su parte, siguen siendo un sector vulnerable en muchas partes del mundo, por ello se pretende erradicar toda forma de discriminación y violencia de género.


1.300 millones de personas en el mundo viven sin electricidad y dos de cada tres trabajadores en el mundo no tiene un empleo decente, carecen de derechos y de protección social. Además, 51 millones de personas viven desplazadas lejos de sus hogares como consecuencia de la guerra, la violencia generalizada y las violaciones de Derechos Humanos, según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la cifra más alta registrada desde la segunda Guerra Mundial.


Acción para el cambio


Visto así, el reto de conseguir la paz parece algo externo a nosotros, fuera de nuestro alcance, pero todos podemos colaborar cada día para conseguirlo. Desde las acciones que podemos realizar de forma individual como en las relaciones interpersonales.


Utilizando la electricidad y el agua de forma responsable, desplazándote en transportes no contaminantes, no tirando comida sobrante, comprando lo que se necesita, respetando a tus compañeros, a tu familia y a las personas mayores, y teniendo tolerancia hacia los demás y lo diferente, entre muchas otras opciones, estás colaborando diariamente para que el mundo en el que vivimos sea cada vez más pacífico.

 

 

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