El reflejo misterioso

 

Alicia Lou, 3º ESO Colegio Pilar Maristas

Era sábado, una noticia más inquietaba a la población, un hombre en Ainamela había desaparecido con la única constancia de que estaba cerca de un espejo. Ya era el cuarto caso este mes y la gente no se atrevía a acercarse a uno, aunque los había por todas partes.

Los espejos se movían solos, como si una mano interior los trasladase en su propio mundo, y por eso había espejos en la calle, porque la gente no podía controlar estos objetos y llegaban ahí solos. Además, cuando la persona del otro mundo se acercaba al espejo para verse, algo tiraba de la persona de este mundo involuntariamente para ponerse en frente de su reflejo, y viceversa. Esas eran mis principales razones para pensar que los espejos no eran más que portales a una dimensión paralela.

El sábado estaba sola en casa y empecé a probarme ropa y a hacer una pasarela frente al espejo. Llevaba su vestido verde cuando, al mirarme en el espejo descubrí que, bueno, ¡que no estaba! Me froté los ojos y los volví a abrir, seguía sin aparecer. Entonces vi cómo una chica de mis mismos rasgos se acercaba al espejo y me empezaba a hablar.
–¡Ah Odanoicnuf!
–Lo siento, no te he entendido –respondí. Me miró con cara de que ella tampoco me entendía.
–Arepse–respondió. Me indicó con la mano que esperase y volvió con una hoja y un rotulador. Empezó a escribir algo y me lo enseñó. Ponía «aloH», pero entendí que en su idioma se leía al revés porque la letra mayúscula era la última.

Le saludé con la mano y me hizo un gesto para que me acercara más al espejo. Cuando estaba lo suficientemente cerca, sacó la mano del espejo, me cogió el brazo y tiró de mí hacia dentro del espejo.

Aparecí en el otro lado, miré toda la habitación, era muy distinta a donde me encontraba antes. Bueno, la parte que reflejaba el espejo era la misma, pero más allá de la visión de este se extendía una habitación enorme, verde y preciosa con muchos cuadros, estanterías, armarios y una litera morada.
–És euq sárdnet sahcum satnugerp, on et ol otucsid orep...
–Espera, espera, espera... Para el carro, no te entiendo nada, y no sé, creo que estoy soñando, no puede haber nadie dentro de un espejo.

Mientas hablaba, a la chica le había dado tiempo de ponerse una especie de auricular inalámbrico en la oreja y de ponerme uno a mí.
–Ya está, ya puedes hablar– ahora sí la entendía.
–Bueno, no sé muy bien qué es esto, pero vamos a lo principal, soy Aletse.
–Yo Estela, encantada.
–¿Resumen de lo que está pasando?– preguntaba mientras daba vueltas a la habitación.
–Básicamente una serie de personas y yo hemos conseguido atravesar los espejos y llevar a gente de tu mundo al nuestro para poder informarnos de vuestra vida porque, según suponemos, no son iguales, esa es la razón de que haya desaparecidos por tu mundo, están ahora en esta Tierra.
–¿Y cómo hacéis para no miraros al espejo cada vez que nos acercamos? –Ciencia, querido reflejo, ciencia– dijo señalando su cerebro.
–Bueno, pues que sepas que, por lo que veo te puedo asegurar que tu mundo y el mío no son iguales...
–Espera un momento, tengo que arreglar una cosa abajo, ahora vuelvo. ¡Ah! Y ni se te ocurra tocar el espejo –cerró la puerta de la habitación y me quedé sola, mirando todo el cuarto.

Primero me acerqué a la ventana, sí, obviamente su mundo no era el mismo que el mío, a través de la ventana se veía una ciudad muy moderna con edificios bajos y perfectamente construidos, en Al Arreit todo estaba destrozado por culpa del caos. Empecé a dar una vuelta por el cuarto y comprobé que más allá de la vista del espejo, todo era distinto, más pacífico, más bonito.

Me acerqué al espejo que ahora ya no me reflejaba y di un pequeño paso al frente, sin tocarlo todavía vi como empezaba a moverse el cristal y no me dio tiempo a apartarme cuando éste se rompió en grandes pedazos provocando así que uno de ellos me rasgara toda la mejilla. Gemí un poco y me tapé la herida con la mano, pero enseguida llegó Estela.
–¿Qué has hecho? ¿Has tocado el espejo?
–No, yo solo me he acercado un poco y se ha roto.
–Esto no pinta nada bien, ya no podrás volver a tu mundo y si falta alguna esencia en el otro lado se producen alteraciones en cada lado del espejo como la parálisis del tiempo o el cambio de mentalidad lo que podría derivar en que los animales tomaran el control.
–¿Qué?
--Hay que hacer algo, y pronto, antes de que esto se vuelva el Apocalipsis.
 

 

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