La calle como lienzo

 

El arte urbano, en todas sus manifestaciones, se expresa como un medio para transformar los espacios públicos

Alicia Gracia (Periódico del Estudiante)

Una galería de arte callejera. Este es el museo que propone el Festival Asalto, que terminó este domingo y que este año celebró en Zaragoza su undécima edición. En esta ocasión, tras inundar de formas y colores los muros del Casco Histórico y del barrio de San José, se abrió a Delicias, concretamente a su parque, para expandir el arte urbano por la ciudad.

Un cerebro con forma de corazón, un gigante monstruoso, una gran bola de chicle rosa con aspecto humano, un colorido jardín vertical y un oso de peluche enorme son solo algunos de los elementos que cubren los muros de la capital aragonesa, legado vivo de este longevo festival que ha convertido la capital aragonesa en una de las ciudades de referencia dentro del arte urbano.

¿Pero qué es exactamente el arte urbano? Se considera arte urbano –traducción del término inglés street art– a todo aquello que engloba a las diferentes formas de expresión artística que se representan en la calle o en espacios públicos.

¿Es grafiti (de la palabra griega graphein)? Sí, pero no exclusivamente. Los artistas urbanos, cuya disciplina se encuentra en continua expansión, no solo utilizan esprays para crear sus obras sino que incluyen diversas expresiones entre las que se encuentran las plantillas (o esténcil del inglés stencil), los pósters, las pegatinas y los murales, entre otros. Pero, ¿es arte o vandalismo? Es uno de los debates actuales en torno a esta expresión artística.

En su origen fue una práctica ilegal y clandestina pero con el paso de los años estos artistas han empezado a ser apoyados por ayuntamientos, subvencionados por las administraciones públicas e incluso defendidos por los vecinos, que ven cómo sus barrios toman una estética diferente gracias a las diferentes intervenciones artísticas que tienen lugar en sus muros.

Unos lo ven como «ensuciar la pared», como una forma de contaminación visual, otros, como una forma de «embellecer» la ciudad. Quizá el término contaminación visual no nos resulta tan familiar como el de contaminación acústica o medioambiental pero para muchos supone un problema urbano actual. Como contaminación visual es entiende todo aquello que afecte o perturbe la visualización de algún sitio o rompa la estética de una zona o paisaje, y que puede incluso llegar a afectar a la salud de los individuos o zona donde se produzca el impacto ambiental es un problema que nos está afectando a todos.

UN ORIGEN INCIERTO

¿Cómo comenzó esta historia del street art? El arte urbano tiene un origen incierto y resulta difícil determinar cuándo y dónde nació. Algunos argumentan que es tan antiguo como la misma humanidad pues la Prehistoria ya tuvo sus primeros grafiteros en las cavernas (pintura rupestre). Algunos de los ejemplos más antiguos de grafiti datan del año 79 a.C, en Pompeya, ciudad de la Antigua Roma, en la que se descubrieron distintas frases políticas en los edificios de esta urbe histórica así como ilustraciones.

Se considera que el arte urbano dio sus primeros pasos en el París de los años 60, cuando comenzaron a verse en los muros de la ciudad inscripciones con mensajes políticos realizadas con plantillas. Pero hubo que esperar hasta la década de los 90, con el artista Shephard Fairey y su famosa campaña Obey, para que esta forma artística explotara.

En los Estados Unidos de los 60, Cornbread junto a su compañero Kool Earl y Demetrius (TAKI) fueron otros de los impulsores de este arte estampando sus firmas (tags) clandestinas por sus ciudades. Basquiat y Keith Haring, este último también dedicado al activismo social, salieron a escena una década después.

Tras ellos, llegaron muchos otros. En España, actualmente, Dr Hofmann, El Tono y Nuria, Boa Mistura, Suso33, Kapi, Fase, Musa, Zeta, Glub, Kool, Loco13, Tom Rock, Freeze Rockers, Nase y Ova, Crudel y Zippo, entre muchos otros. Otros artistas internacionales como Aryz, SAN, Rodrigo Olivera (Amarillo Público), Elian y Candy Bird se acercaron esta última edición del Festival Asalto para dejar su huella en la ciudad aragonesa en el marco de la undécima edición del Festival Asalto.

Este año, siguiendo la tendencia de la anterior edición, este arte también se ha extendido a las paradas del tranvía, un protagonista de la vida cotidiana de Zaragoza. Entre las artistas participantes hay aragonesas como Beatriz Entralgo, Raquel Fanjul (Cachetejack), Ana Sebastián y Fabiola Correas. Esta última, zaragozana de 24 años, cuenta el origen de sus ilustraciones, estampadas en varias paradas. «La idea nació de tratar de mezclar historias del día a día, recuerdos divertidos que tengo de cuando era niña con temas importantes que se me plantearon al empezar el proyecto como la gestión del agua, la naturaleza o la movilidad sostenible», explica.

Una llamada de atención

Una de las características más relevantes del arte urbano es su diversidad. Cada intervención busca provocar una respuesta distinta. Por ejemplo, el objetivo de la ilustración de la artista zaragozana es «sacar una sonrisa a las personas que pasaran por allí, que se sorprendieran al ver en mitad de la calle algo que no suelen ver. Muchas veces vamos por la calle ocupados de un lado a otro sin prestar atención a lo que nos rodea, esto es una llamada de atención», señala Fabiola Correas.

Lo novedoso del arte contemporáneo y concretamente del arte urbano es que hace partí- el arte urbano «son llamadas de atención en el día a día de la gente» cipe directo al ciudadano. «Bajo mi punto de vita aporta frescura, son llamadas de atención en el día a día de la gente, es una forma de expresión como cualquier otra, es ver como la gente participa y aporta algo en su entorno, en espacios que son de todos nosotros», indica la ilustradora aragonesa.

En este sentido, los ciudadanos pueden pasear por las calles y encontrarse con estas obras tan impactantes, que llaman la atención y no dejan indiferente a nadie. Es una forma diferente de visitar y descubrir la ciudad. En Zaragoza, las principales zonas donde se pueden encontrar muestras de arte urbano son el barrio San Pablo, zona que ha cambiado drásticamente en gran parte al colorido de sus paredes; el Casco Histórico, donde se concentra un amalgama de arte de distintos siglos; el Tubo, donde aparte de disfrutar del arte se puede tapear; la Ribera izquierda del Ebro; la Magdalena; el barrio San José; y este año se incluye el barrio de Delicias, con su parque como máximo exponente del street art. Unas rutas que pueden realizarse a pie o en bicicleta y que invitan a adentrarse en la ciudad desde una perspectiva distinta a la habitual. Muchos de los grafitos son efímeros, por eso hay que darse prisa para llegar a tiempo y disfrutar de los colores y formas en su máximo esplendor.
 

 

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