El terrible naufragio

 

Adrián G., Colegio Salesianos Ntra. Señora del Pilar

La tormenta arreciaba y la noche estaba al caer pero no perdíamos la esperanza. El fuerte oleaje chocaba con nuestro barco cada vez con más intensidad y, para para variar, la flota enemiga nos lanzaba una nube de flechas incendiarias. Pero para nuestra suerte al impactar con nuestro galeón se apagaban gracias a la lluvia. Los enemigos acabaron con nuestro barco de una vez por todas. como se hundía decidí tirarme al agua con un barril como flotador. Estaban a mi alrededor un montón de cuerpos sin vida. Yo empecé a ponerme nervioso pero entré en pánico cuando vi que se me acercaba una pieza del barco a una velocidad impresionante. cuando impactó conmigo yo me desmayé. cuando me desperté me encontraba a salvo en una vieja cabaña en la que me acogió una simpática pareja de ancianos.
 

 

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