IES Miguel Catalán: ser "hermano mayor"

 

El proyecto entre iguales ayuda a los alumnos a adaptarse a la realidad del centro

Ana Victoria Recio, IES Miguel Catalán

Hace cuatro años empecé a estudiar en el I.E.S Miguel Catalán. Recuerdo la altura de aquellas paredes vacías, la gran longitud de los estremecedores pasillos, mi cuerpo tembloroso cuando un profesor se dirigía a mí personalmente con voz seria. Recuerdo que en el salto de Primaria a Secundaria me sentí perdida entre un océano de libros y personas. No obstante, era más fuerte satisfacer esa curiosidad que me nacía desde hacía ya un tiempo. Estaba emocionada: para todo estudiante de primero de ESO los cambios son excitantes y a la vez tenebrosos. Así que después de perderme por el instituto durante la primera semana, todo empezó a coordinase y formalizarse en su sitio. Aunque siempre eché en falta una mano con experiencia que me acompañara en las dudas y en los momentos difíciles.

La ayuda en casa no era poca y siempre supe que podía recurrir al profesorado o al gran equipo de orientación que había en el instituto. Pero se me hacía demasiado grande la distancia que había entre ellos y yo. Por eso, cuando al final del curso pasado (estando yo en 4º), la coordinadora del programa de convivencia nos sugirió participar en el proyecto Hermano mayor, lo vi como una oportunidad de mostrar el camino a aquellos que iban a vivir algo parecido a lo que yo viví.

Se trata de un programa de acompañamiento y ayuda entre alumnos que conocimos a través del IES Reyes Católicos de Ejea y que nosotros hemos adaptado a la realidad de nuestro centro. Cada hermano mayor tenemos asignado un grupo reducido de cuatro o cinco alumnos de primero de ESO. Y, mediante entrevistas y encuentros entablamos confianza con ellos, incluso en ocasiones amistad, les tendemos una mano en lo que necesiten (planificación de estudios, integración en el instituto. En fin, lo que sea necesario). Este programa se ha sumado a otros programas de ayuda entre iguales que desde hace más de doce años hay en nuestro instituto. Y buena parte de ese recorrido lo hemos hecho con los compañeros de Ejea. Esta labor conjunta ha recibido una mención de honor en la categoría especial del Premio Acción Magistral 2016.

Sin embargo, tanto para mí como para el grupo de compañeros de distintos cursos con los que trabajo en este programa, lo importante no es recibir un premio, sino colaborar para que todos seamos más felices en el centro, ayudar sin más recompensa que la alegría de hacerlo, porque, citando al novelista francés André Malraux, "En un universo bastante absurdo, hay algo que no lo es: lo que podemos hacer por los demás".
 

 

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