Querido amigo

 

Yousra Mekdad, 4º ESO IES Félix de Azara

Querido amigo:

Ya hace aproximadamente seis meses desde tu partida.

Probablemente estés mejor dondequiera que estés ahora. Espero. Muchas veces me pregunto si se puede superar realmente el suicidio de una persona tan cercana y lejana a la vez. Desde que te has ido, de repente, todo se ha ido volviendo más serio, como si ya no hubiese espacio para la diversión
en mi vida.

El uno se ríe pero inmediatamente se retracta por razones desconocidas, el uno ya no dice lo que realmente piensa con ese orgullo brillando en sus ojos. Incluso ya nadie dice nada. Y la muerte
cada vez es un tema más habitual. Pero no entiendo de qué muerte hablan realmente. Cuando te suicidaste comprendí que ya habías muerto hace mucho, mucho antes de quedarte sin aire.

Me pregunto si lo que hiciste fue por valentía o por cobardía, en lo que pensaste en el momento de saltar y, sin poder evitarlo, si ahora mismo te arrepientes de haber saltado sabiendo que nadie detendría la caída. Y nadie la detuvo.

Cuando me lo dijeron quise odiarte, pero lo único que pude hacer fue echarte de menos, y ya es una emoción demasiado habitual en mis días.

Nos quedaba mucho por hablar, amigo. Sentí y siento una rabia descontrolada ¿cómo el uno pudo romper el corazón de su madre de esta forma?; ¿no pudiste dejar tu egoísmo aparte?, ¿por qué no podías aceptar que el mundo nunca giró a tu alrededor?

Se supone que tenemos que vivir para dar lo mejor de nosotros mismos a las personas que amamos, tú esto lo sabías. ¿Por qué desechar con tanta indiferencia el mejor regalo que te han ofrecido?

Y tú sabías todo esto, por eso siento más rabia que tristeza. ¿Por qué te dejaste llevar por unos segundos de ansiedad?

Tú podías perfectamente con todo. Tú podías.
 

 

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